LA REGIÓN PERUANA de Arequipa alberga los cañones más profundos y espectaculares del país: el Colca, de 3.400 metros, y el Cotahuasi, de 3.535 metros. La tentadora y atractiva mezcla de naturaleza, historia y cultura constituye la mejor carta de presentación de un enclave que concentra en una extensión de 100 kilómetros hasta 115 puntos de interés, 33 naturales y 82 culturales.

Adentrarse en uno de los cañones más pronunciados del mundo, recorrer la cadena volcánica más larga del planeta, contemplar el majestuoso vuelo del cóndor (el ave más grande del mundo), admirar los coloridos andenes (terrazas) preincas cultivados con maíz, cebada o trigo, y entrar en contacto con los numerosos poblados de descendientes de las etnias de los collaguas y los cabanas y su vasto legado de ritos, creencias y tradiciones artísticas, son argumentos más que suficientes para descubrir los encantos del Valle del Colca, un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza virgen y el turismo de aventura.

El Paisaje
La región de Arequipa alberga uno de los cañones más profundos del mundo.

A unos 150 kilómetros al norte de la región de Arequipa, cerca de Chivay, el principal pueblo de la zona y uno de los más pintorescos y visitados, comienza la excursión por el Valle del Colca. El trayecto sigue en dirección noroeste a lo largo de más de 60 kilómetros hasta llegar a la famosa Cruz de Cóndor, un mirador privilegiado desde el que se puede observar la profundidad del cañón, la impresionante vegetación y el vuelo majestuoso y elegante de los cóndores. En ese punto, el valle comienza a estrecharse significativamente desafiando el límite vertical con el Cañón del Colca (nombre que en quechua significa granero). Esta gran grieta de 100 kilómetros de longitud tiene una profundidad de 3.400 metros –más de dos veces la del Cañón del Colorado– calculada desde los puntos de mayor altura, los cerros de Yajirhua (5.212 metros) y Lucerna (4.245 metros). Al final de sus pronunciadas paredes, fluyen las aguas del río Colca. La extrema verticalidad del cañón y la escasez de lluvias le confieren una imagen casi desértica, si bien en los márgenes del río se puede apreciar una abundante y variada vegetación.

Esa gran diversidad de flora y fauna constituye una de las principales señas de identidad del lugar. Ante el asombro de los intrépidos aventureros desfilan las especies más representativas de esta zona del Perú. Además del cóndor, en el valle habitan el halcón peregrino, la perdiz serrana, el cernícalo, y dos símbolos del reino animal peruano: las vicuñas y las alpacas. La increíble formación geológica integrada por los abruptos y verticales acantilados del Valle del Colca es fruto de una transformación iniciada hace millones de años y que se prolongó de manera ininterrumpida a lo largo del tiempo. Hoy es un polo de atracción irresistible para viajeros que buscan lugares recónditos y emociones fuertes.

ACTIVIDADES DIVERSAS Huelga decir que el Valle del Colca es perfecto para practicar la escalada, el canotaje, el senderismo, los paseos a caballo o en llama y el ecoturismo. Una excursión corta pero muy intensa es la que propone el descenso a Sangalle, al fondo del cañón. Los senderistas tienen la opción de acercarse hasta el Valle de los Volcanes, en Andagua, donde abundan conos volcánicos y cráteres de distintos tamaños que dan al paisaje un aspecto lunar. Pero marchar del Valle del Colca sin visitar los pueblos de la zona y disfrutar de la hospitalidad de sus gentes sería un descuido imperdonable (ver despiece). La mayoría de los poblados mantienen intactas sus iglesias coloniales, sus costumbres ancestrales y sus fiestas tradicionales. Y vale la pena conocerlas.