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Texto Carlos Vidal

RECIENTEMENTE el equipo de Juego de Tronos visitó España para rodar algunas de las escenas de la próxima temporada en las localidades de Sevilla y Osuna. Y es que el famoso programa del canal americano HBO es una gran serie que requiere de impactantes escenarios, tanto interiores como exteriores, a la hora de dar forma a la obra de George R. R. Martin. Andalucía se suma así a las numerosas localizaciones que han servido de telón de fondo de esta intensa historia de intriga, poder, sangre y sexo.

Desde que comenzara el rodaje de la popular serie, Croacia, Malta, Escocia, Finlandia, Marruecos y en gran parte Irlanda del Norte, han servido de excelentes decorados naturales a este épico show televisivo que tiene atrapado a medio planeta. Por ello la Oficina de Turismo de Irlanda ha decidido crear un itinerario de más de 400 kilómetros que recorre la costa oriental de Irlanda del Norte y en el que no faltan espectaculares acantilados, castillos en ruinas, playas desiertas, y frondosos bosques que dan lugar al fascinante mundo de Poniente.

Hoy la mayoría de los interiores de Juego de Tronos se ruedan en Belfast. Aquí se encuentra el famoso Salón del Trono, por cuyo Trono de Hierro llevan ya cuatro temporadas peleando sus protagonistas. Así, los Titanic Studios acogen los impresionantes decorados de Desembarco del Rey o Nido de Águilas, por ejemplo. Y aunque, sin ninguna duda, esta sería una de las visitas más deseadas por los amantes de la serie, los platós permanecen cerrados al público, con el único fin de que no se produzcan filtraciones.

La mejor opción a la hora de descubrir las espectaculares localizaciones de la serie es hacer un recorrido autoguiado por carretera. De este modo, uno puede adentrarse en el verde Condado de Antrim y visitar las cuevas naturales de Cushendum, donde Melisandre dio a luz a la tenebrosa sombra que acabaría con la vida del rey Renly, o el pequeño puerto de Ballintoy, convertido en la ficción en el Puerto de Pyke, de las Islas de Hierro, y en donde se grabó la vuelta a casa de Theon. Pero Antrim esconde muchas más sorpresas para los amantes de Juego de Tronos, como el bello sendero repleto de hayas entrelazadas, conocido como The Dark Hedges, que atraviesa la joven

Ayra cuando inicia su aventura y abandona Invernalia; o las ruinas del castillo de Shane, junto al lado Neagh, que sirvieron de escenario para la escena del torneo que se celebra en honor de Ned Stark, en la primera temporada; e incluso la ladera donde este mismo manda decapitar a uno  de los desertores de los Guardianes de la Noche, delante de su hijo Bran.

 

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El viaje a los escenarios reales de la serie incluye también una visita al frondoso bosque Tollymore, utilizado para recrear el Bosque Encantado, donde se rodó la primera escena de Juego de Tronos, en la que los Guardianes de la Noche se encuentran con un Caminante Blanco. Es en este bosque, además, donde Ned Stark y sus hijos descubren a los cachorros de lobo huargo. Otra de las localizaciones que merece la pena visitar es la espectacular playa de Downhill, 11 kilometros de arena dorada, en la que Melisandre manda quemar a los siete viejos dioses. Muy cerca de aquí se encuentra Larrybane, impactante zona de acantilados, donde el rey Renly tiene su campamento y donde se celebra el torneo en el que Brienne de Tarth derrota a Ser Loras Tyrell. Y es que la singular geografíade esta bella zona de Irlanda ayuda al viajero a sentir que forma parte del universo de la serie, trasladándole a los mágicos Reinos de Poniente.

 

El hogar de los Stark. Ubicado a unos 50 kilómetros al sur de Belfast, el castillo de Ward, una construcción
fortificada del siglo XVIII, se convirtió durante varios meses en la gélida Invernalia, el asentamiento ancestral de la Casa Stark. Aquí el visitante puede sentirse como un miembro más de la familia Stark, ya que entre las muchas actividades que se realizan actualmente en Ward, cabe la posibilidad de vestirse con las mismas ropas que se utilizaron en el rodaje, practicar el tiro con arco, la cetrería, visitar los exteriores por los que pasearon Catelyn Stark, Bran, Arya o Jon Nieve, y hasta comer en una auténtica tienda de campaña los manjares que se describen
en las mismas novelas de George R. R. Martin.