­­­­­La ciudad china, una de las conurbaciones más pobladas del mundo, ofrece alternativas que compensan el alto índice de desplazamientos.

Rafa Pérez / DESTINOS

Cantón (Guangzhou en chino) es un buen ejemplo del rápido crecimiento que está transformando las grandes ciudades chinas. Cada día se levantan nuevos edificios, cada vez más altos, mientras se intentan mantener seculares modos de vida y tradiciones.

La posición de Cantón, con salida al mar por el Zhujiang, el río de las Perlas, atrajo la atención de los europeos. Durante siglos, sacaron por el puerto de Cantón –el nombre de la ciudad hasta 1918– seda, té, porcelana y opio, mucho opio. Del pasado colonial ha quedado la arquitectura de la isla Shamian, otrora el centro de la ciudad y actualmente una de las necesarias vías de escape para buscar la tranquilidad de una zona sin apenas tráfico, con hermosos edificios de una o dos plantas, mobiliario de mimbre en las terrazas y ventiladores en los techos.

Los cantoneses acuden para pasear por la zona ajardinada y hacerse selfis con la gran muestra de estatuas de bronce que representan músicos, fotógrafos, un grupo de alumnos que siguen a su profesora tocando el violín o las clásicas máscaras que utilizan en las celebraciones.

Las zonas de New Town y Old Canton son la muestra de los dos extremos en los que se debate la ciudad. La China que imaginó Deng Xiaoping tras su viaje al sur –visitó Cantón, Hong Kong y Shenzhen– ha tomado forma de edificios con decenas de plantas y diseños de los grandes estudios mundiales de arquitectura. La Opera House es obra de Zaha Hadid, con una estructura que simula la erosión de las piedras en zonas fluviales. Es el más emblemático de los edificios en el extremo sur de New Town, todos ellos dedicados a la cultura. El museo de Arte Popular de Guangdong, del estudio de Hong Kong Rocco Design, tiene la forma de una caja lacada como contenedor de la artesanía tradicional china. La Nueva Biblioteca, del estudio japonés Nikken Sekkei, está entre las más grandes del mundo: más de cuatro millones de libros y capacidad para 15.000 personas que reciben sus pedidos mediante procesos totalmente automatizados.

BUENA COCINA. En Old Canton, la mayoría de propiedades y comercios están arrendados bajo el sistema de renta antigua, largos periodos de tiempo y precios muy económicos. Su futuro es incierto ante el avance del ladrillo, aunque nadie lo diría viendo la tranquilidad con la que los vecinos juegan al mahjong en plena calle. Esta es la mejor zona de la ciudad para comprar buen té, comer en alguno de los pequeños restaurantes que sirven pato laqueado –el de verdad– y visitar los mercados donde los cantoneses compran los alimentos que sirven de base a una de las cocinas más deliciosas del mundo.

Les gusta hacer la compra diaria, la frescura del producto es esencial. Un dicho cantonés cuenta que la cantidad de picante es inversamente proporcional a su frescura. En Cantón es fácil ver a las familias celebrar la tradición del yum cha, generalmente los domingos por la mañana, cuando tras un paseo o un rato de ejercicio comparten mesa para comer dim sum, unos pequeños bocados preparados con carne, vegetales y mariscos, que se sirven con abundante té.

Uno de los parques preferidos por los locales es el de Yuexiu, donde se encuentra el símbolo de la ciudad, una estatua con cinco cabras que habla de la leyenda fundacional de Cantón, según la cual cinco seres celestiales bajaron a lomos de cabras para dar comida a un grupo de personas hambrientas. Quizá sean este tipo de creencias, el amor por las tradiciones y los diferentes cultos en los templos los que proporcionen el equilibrio necesario contra la dictadura del cemento. A los templos, que se siguen construyendo siguiendo decoración y patrones clásicos, acude toda clase de gente. Por la mañana temprano, es fácil ver a grupos de mujeres vestidas con ropajes marrones entonando dulces cánticos.

RECONOCIMIENTO. Cantón es una de las conurbaciones más pobladas del mundo, pero ha encontrado la manera de compensar el efecto en la contaminación de tanta gente moviéndose. Esa búsqueda de alternativas al transporte le ha valido el reconocimiento de premios internacionales. El sistema de alquiler de bicicletas, accesible también para los turistas, permite coger una bicicleta en cualquier punto de la ciudad y dejarla en otro. Mediante una app podemos saber dónde está la bici más cercana libre y desbloquear el candado con un código QR. Nuevas tecnologías al servicio del medioambiente.

Cómo llegar – Finnair opera vía Helsinki –

Finnair tiene un vuelo estacional a Cantón, hasta el 28 de octubre, con una frecuencia de tres veces por semana, vía Helsinki. Los precios van desde 449 euros en clase turista y desde 2.040 en clase Business. Más información en www.finnair.es.

 

 

Dónde dormir – dos opciones para elegir –

DLN Garden (Huanshi Dong Lu 368; www.gardenhotel.com). Su impresionante recepción, con acceso a una zona de jardines con cascada, ya da una idea del tamaño de uno de los mejores hoteles de Cantón. En uno de sus restaurantes, Lai Wan Market, sirven excelentes dim sum.


DLN Five (Yanjiang Road 277, distrito Yuexiu; www.lingnanhotelfive.com). Es un hotel boutique, miembro de Small Luxury Hotels of the World, de diseño contemporáneo pero decorado con piezas de arte tradicional chino. El bar 5 tiene vistas del río de las Perlas y sirve buenos cócteles.
Superficie 7.263 km2 Población 7,20 millones de habitantes Idiomas Cantonés y mandarín Clima Monzónico marítimo tropical Huso horario UTC+8