JOVEN, DINÁMICA, activa, abierta y hospitalaria. Así es Elx, la tercera ciudad de la Comunidad Valenciana por extensión, población y recursos. También ejerce como capital española del calzado (una gran parte de la producción se exporta a países de la Unión Europea y a Estados Unidos). Reconquistada en 1265 por los cristianos a Al Andalus, su esplendoroso pasado queda al descubierto paseando por el centro histórico ilicitano. Elx alberga suficientes atractivos turísticos para el visitante, pero sin duda tres son los principales reclamos que acaparan la atención del viajero: el Palmeral, legado de la cultura agrícola andalusí declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; la Dama de Elx, pieza cumbre del arte ibérico; y el Misteri d’Elx, drama sacro lírico de origen medieval, proclamado por la Unesco Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Formado por más de 200.000 ejemplares, el Palmeral constituye el mayor patrimonio natural de Elx. La singularidad y belleza de este paisaje único del Mediterráneo no pasa desapercibido. La palmera es, históricamente, una de las señas de identidad de la ciudad. La conservación del Palmeral ha sido, desde siempre, una prioridad para los ilicitanos. Hoy, muchos huertos se han convertido en parques y se está haciendo un gran esfuerzo para salvaguardar este inmenso mar de palmeras desde la Estación Phoenix, el centro de investigación de la palmera datilera. Que la Unesco catalogara en el 2001 al Misteri d’Elx de Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad no debe extrañar a nadie. Se trata de un espectáculo de inspiración medieval que destaca por su compleja puesta en escena. Todos los años, los días 14 y 15 de agosto, la Basílica de Santa María acoge la representación de este drama cantado que relata la Dormición, Asunción y Coronación de la Virgen María. Mantener esta tradición es mérito exclusivo de la pasión y perseverancia del pueblo ilicitano, que ya en 1632 consiguió una bula del Papa Urbano VIII para seguir celebrando la fiesta pese a la prohibición de las funciones teatrales en el interior de las iglesias aprobada en el Concilio de Trento. El Misteri d’Elx se ha convertido en el último vestigio de este tipo de manifestaciones artísticas. La música procede de diferentes épocas, e incluye melodías medievales, renacentistas y barrocas, con ejemplos de monodia y polifonía. Una capilla de cantores no profesionales y una escolanía infantil de voces blancas para los papeles de María y los ángeles se encargan de la interpretación. El 4 de agosto de 1897 se produjo el descubrimiento de la Dama de Elx, auténtica joya del arte ibérico. El busto de esta sacerdotisa es todo un símbolo para la ciudad, y su fama ha traspasado fronteras. La obra mide 56 centímetros de altura y en su espalda tiene una cavidad de 18 centímetros de diámetro y 16 de profundidad, que seguramente servía para introducir reliquias, objetos sagrados o cenizas del difunto. El lugar –la Alcúdia– donde se descubrió la Dama de Elx es hoy un extenso yacimiento arqueológico que ha proporcionado importantes hallazgos de gran valor, aunque la enigmática dama es su pieza más valiosa y representativa.