HECHA A LA MEDIDA del hombre. Así es Menorca. La isla más oriental del archipiélago balear seduce al visitante por sus innumerables atractivos turísticos. Densa historia, rutas paisajísticas, monumentos urbanos, actividades culturales y deportivas, rica gastronomía y entornos naturales de ensueño, son razones suficientes para descubrir un destino de excepción. Declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1993 por sus valores naturales, ecológicos y medioambientales, Menorca es una isla cien por cien mediterránea, abierta, señorial y hospitalaria. Un destino con encanto. La diversidad ambiental de Menorca -barrancos, cuevas, zonas húmedas, lagunas y marismas, sistemas dunares, costas, islotes- permite saborear la naturaleza en estado puro y vivir una experiencia única. MUSEO AL AIRE LIBRE La isla, de 702 kilómetros cuadrados de extensión y 216 kilómetros de costa, se divide en dos regiones muy diferentes. En el norte, más agreste, predominan las playas de arena rojiza; en el sur, el relieve es más suave y abundan los acantilados, los barrancos cubiertos de pinos y calas de arena dorada. De clima benigno, típicamente mediterráneo, Menorca cuenta con 70.000 habitantes, que se reparten entre los ocho municipios que conforman la isla, con Maó -al este- y Ciutadella -al oeste- como ciudades más pobladas, a 47 kilómetros de distancia una de otra. Los avatares de la historia han convertido a Menorca en un gran museo al aire libre. Los monumentos diseminados por la isla incluyen las famosas taules -que aún hoy se desconoce RESERVA DE LA BIOSFERA Por otro lado, Menorca es una isla armónica que ha apostado por la biodiversidad y la adecuada gestión del patrimonio natural e histórico. Así lo atestigua el que más del 40% del territorio menorquín está protegido por las leyes del Parlamento balear que garantizan su preservación. El núcleo de la Reserva de la Biosfera es el parque natural de S’Albufera des Grau y toda su área de influencia: la isla d’en Colom, el Cap de Favàraitx y el Prat de Morella, y la laguna con el prado de la albufera. Esta zona húmeda, refugio de aves acuáticas y migratorias, se ha convertido en una de las más importantes del sur de Europa. Quien haya visitado alguna vez Menorca seguro que ha quedado prendado de su extraordinaria belleza. El turista que acuda a la e sólo con la imagen de sus hermosas playas. Menorca tiene mucho más que ofrecer y merece la pena descubrirlas. Sin prisas, con tranquilidad y sosiego. Por algo se la conoce como sa illa de sa calma. Este bello rincón del archipiélago balear es el destino ideal para vivir una experiencia inolvidable. Menorca cautivará a todos los que sepan desentrañar sus secretos.