BIENESTAR Y GASTRONOMÍA EN UN ESPACIO ÚNICO DE BARCELONA

LA CREENCIA DE que los hoteles son solo para turistas cada vez está más a la baja. ¿Por qué los ciudadanos locales no pueden disfrutar de las instalaciones, servicios y propuestas gastronómicas de alto nivel que ofrecen? En Barcelona, se encuentra un buen ejemplo: el Hotel Rey Juan Carlos I, un espacio capaz de conseguir algo difícil de encontrar en la capital catalana, es decir, un lugar para alejarse del bullicio de la ciudad en un entorno exclusivo.

El hotel cuenta con dos buenas razones para que los barceloneses se dejen tentar por él. Por un lado, The Royal Fitness & Spa, un centro de bienestar diseñado por el arquitecto Carles Ferrater de 5.400 metros cuadrados. El complejo, ubicado en los jardines de principios del siglo XX, se compone de dos plantas que incluyen una sala de fitness, otra de actividades dirigidas, una zona de spa, una piscina interior y espacios de estética y peluquería. Disfrutado por los huéspedes, ahora también quiere convertirse en un club de referencia de Barcelona.

Celebración de altura

El Hotel Rey Juan Carlos I ha elaborado diferentes menús especiales para celebrar los días más señalados de las fiestas de Navidad. Una original oferta culinaria, unida a productos de alta calidad. Una ocasión especial para degustar las ostras de Fin de Claire, el solomillo de Charolais, la trufa del Perigord francés o incluso una salsa de oro.

La zona termal suma 250 metros cuadrados e incluye yacusis de agua caliente y fría, sauna, sanarium, cabina de aromas, baños de vapor o hielo y duchas especiales, entre otras instalaciones pensadas para lograr el máximo bienestar de los usuarios. A todo ello hay que añadir el centro de belleza Hair & Body, donde se ofrecen todo tipo de tratamientos faciales y corporales, así como diferentes masajes, ya sean orientales, con piedras volcánicas, miel o chocolate. Una receta inmediata contra el estrés del día a día.

COCINA REFINADA

La siguiente propuesta del Hotel Rey Juan Carlos I también está dirigida a mimar el cuerpo, pero esta vez a través del estómago. El restaurante The Garden, rodeado de 25.000 metros cuadrados de jardín, ha presentado recientemente su nueva carta de invierno, que permite degustar suculentas composiciones gastronómicas en un ambiente exclusivo y totalmente aislado del ruido y las prisas. La propuesta se decanta hacia una gastronomía renovada y una puesta en escena refinada y actual, diseñada por el chef Eric Sinnig, de Prats Fatjó. Cocina mediterránea con toques internacionales, donde la tradición se mezcla con la modernidad, para proponer, entre otros, un plato compuesto por un huevo cocido a baja temperatura y gnocchis de patatas violetas con setas de invierno y jugo de asado. Deleite para los sibaritas en un momento de intimidad.