ESLOVENIA ES UNA perla escondida en el mapa turístico de Europa. Con una extensión de 20.733 kilómetros cuadrados, el pequeño país centroeuropeo se ha convertido en un imán turístico para los que quieren disfrutar de un sinfín de atractivos. Además, los eslovenos son gente amable y muchos hablan al menos una lengua extranjera, lo que favorece la relación y la comunicación con el visitante. En el norte del país se encuentra una de las maravillas naturales de Eslovenia: los Julian Alps. Esta cordillera montañosa alberga el Parque Nacional de Triglav, una de las áreas protegidas más antiguas de Europa, que conserva 84.000 hectáreas de mundo animal y vegetal intacto. La belleza natural de la zona cuenta también con otros puntos de interés, como los lagos de agua cristalina de Bled y el Soca River, que sorprende por su salvaje caudal de color esmeralda. Los aficionados a la naturaleza y al turismo activo encuentran en este paisaje un paraíso para practicar toda suerte de deportes –senderismo, bicicleta de montaña, kayak, pesca, escalada, entre otros–, aunque el esquí sigue siendo la modalidad deportiva preferida por los eslovenos. En este sentido, cabe destacar que Eslovenia se ha situado en los últimos años como uno de los principales destinos europeos a la hora de practicar deportes de invierno, gracias a dos importantes centros de esquí situados en los Alpes y en Pohorje.

RESERVA NATURAL

En el polo opuesto, el pequeño país centroeuropeo dispone de 46 kilómetros de costa bañados por las cálidas aguas del Adriático. La extensa red de alojamientos, con hoteles de primera calidad, la excelente gastronomía, el amplio abanico de actividades de ocio y entretenimiento, la gran variedad de eventos singulares y, sobre todo, una infraestructura turística de alto nivel, constituyen otro de los alicientes de la visita a Eslovenia. Portoroz ofrece un ambiente chic y glamuroso, grandes dosis de entretenimiento y diversión, puerto deportivo, hoteles de lujo y todo lo necesario para completar unas felices vacaciones. No obstante, la región ya era un destino célebre en la época del Imperio austrohúngaro. Muy recomendable resulta la excursión hasta las salinas de Socovlje, situadas al sur de Portoroz y designadas parque nacional en el año 2003. El enclave existe desde el siglo XIV y constituye una reserva natural única, en la que habitan más de 200 tipos diferentes de aves migratorias y plantas exóticas. En el sur del país sobresale el sistema de cuevas de Postjana y Skocjan, un mundo mágico sumergido bajo tierra. Las primeras gozan de un reconocido prestigio de más de 800 años. Más de 30 millones de turistas de todo el mundo han recorrido los aproximadamente 5,5 kilómetros del itinerario marcado para los visitantes. Al menos 3,5 kilómetros del trayecto se desarrollan a bordo de un tren eléctrico. Las cuevas de Skocjan, por su parte, han sido incluidas por la Unesco en la lista de lugares catalogados como herencia natural mundial.