AUNQUE ÉSTE

podría ser un buen título para una novela policíaca, Elx no esconde ningún misterio bajo la sombra de sus palmeras. No obstan- te, son estos dos elementos los que convierten a la ciudad valenciana en Patrimonio de la Humanidad por par- tida doble. El palmeral milenario que se extien- de a lo largo de toda la ciudad ha si- do reconocido por la Unesco por su valor único en Europa. Más de 200.000 ejemplares se reparten por todo el municipio y cobijan buena par- te de los parques públicos abiertos durante los últimos años. Un premio a la tenacidad de los ciudadanos ili- citanos, que han querido mantener el cultivo de los huertos de palmeras a pesar de que dejaron de ser econó- micamente rentables hace ya tiempo. Para seguir conservando este te- soro no escondido y fomentar su uso entre vecinos y turistas, la ciudad ha creado recientemente La Ruta del Pal- meral, un recorrido de 2.580 metros a través de algunos huertos y casas tradicionales que todavía mantienen intacto un paisaje heredado de la épo- ca del Al-Andalus. La ruta comienza y finaliza en el Huerto de San Plácido, uno de los más singulares y en cuya casa se ha inaugurado un museo de- dicado a este patrimonio. El segundo distintivo internacional –no por importancia, sino por orden cronológico– corresponde al Misteri d’Elx, un drama cantado de origen medieval, que se representa en la Ba- sílica de Santa María desde el siglo XV y que fue nombrado Obra Maes- tra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad en el 2001. Esta obra se representa los días 14 y 15 de agosto, primer y segundo acto res- pectivamente, aunque también se puede asistir a los ensayos previos los días 11, 12 y 13. En los años pares, hay representaciones extraordinarias, los días 29 y 30 de octubre y el 1 de noviembre.

EL RETORNO DE LA DAMA

En el 2006, la inauguración del Mu- seo de Arqueología e Historia com- portará el deseado retorno –aunque temporal– de la Dama de Elx después de más de cien años pa- seando por distintos museos, entre ellos el Louvre de París o el Museo Ar- queológico Nacional de Madrid. El busto de la sacerdotisa ibérica de enigmática mirada, encontrado en 1897, se ha convertido en uno de los principales símbolos de la ciudad. Su vuelta marcará el inicio de un acon- tecimiento bautizado como De Ilici a Elx, que contará con una generosa cantidad de actividades culturales, conciertos, exposiciones y congresos durante el próximo año. La futura inauguración simboliza la apuesta de la ciudad por la cultura, y prueba de ello son el gran número de museos que alberga. Además del Mu- seu de la Festa, dedicado al Misteri d’Elx, y el Museu del Palmeral, exis- ten centros dedicados al arte con- temporáneo y de vanguardia o a la pa- leontología. De visita obligada son también los Baños Árabes, construi- dos en el siglo XII, el Centro Munici- pal de Exposiciones o el Centro de Cultura Tradicional. Esta oferta cultural queda redon- deada con la ce- lebración de festivales de cine independiente o mú- sica étnica, que acompañan al Fes- tival de Teatro y Música Medieval, consolidado ya como un referente dentro del circuito internacional.

La población ilicitana es Patrimonio de la Humanidad por partida doble

 EL VALOR DEL PAISAJE

Los nueve kilómetros de playa del li- toral ilicitano no son patrimonio mun- dial, pero su estado de conservación es excelente, gracias sobre todo a que la zona cuenta con una de las tasas de edificación más bajas del Medi- terráneo español. Las zonas húmedas son otro im- portante recurso natural de la zona. El Parque Natural del Fondo, decla- rado de interés internacional, es lugar de paso de aves migratorias, y el Clot de Galvany, un paraje natural con di- versas rutas señalizadas. En el mes de agosto, las fiestas to- man las calles de Elx con los tradicio- nales desfiles de Moros y Cristianos o la Nit de l’Albà –la noche del día 13– con espectaculares fuegos artificia- les, entre ellos, cómo no, las llamadas palmeras.