CON LOS DEBERES hechos, las estaciones catalanas encaran con todos sus engranajes a punto el próximo puente de la Constitución, fecha en que los dominios del Pirineo vivirán el primer desembarco masivo de esquiadores. Además de una inversión de casi 25 millones de euros en mejorar y renovar instalaciones y servicios, el sector apuesta de nuevo por una oferta centrada en el esquí pero que se complementa con las numerosas posibilidades que ofrecen las comarcas catalanas de montaña. Los esquís y las tablas de snowboard huelen ya a cera y parece que quemen a la espera de probar de nuevo el frío de la nieve polvo recién caída. Las 16 estaciones de esquí catalanas conforman el mayor dominio esquiable de España y ofrecen 347 pistas, cerca de 640 kilómetros esquiables y 129 remontes que pueden transportar más de 150.000 esquiadores a la hora. Algo fundamental para encarar el objetivo que se han marcado: superar las cifras del año pasado y alcanzar los dos millones y medio de visitantes. Un número de personas que disfrutarán de un turismo de nieve global y de unas instalaciones, servicios e infraestructuras de primer nivel. El turismo de nieve global va más allá del esquí alpino o nórdico, e implica otras actividades de montaña, como pueden ser el alpinismo, la escalada, los paseos con raquetas de nieve o los trineos tirados por perros. Cabe destacar también las múltiples actividades que se pueden desarrollar una vez cerradas las pistas a las cinco de la tarde, que engloban temas muy diversos, como la cultura, la gastronomía, las opciones de ocio y la actividad nocturna, deportes de aventura, el turismo de salud, la oferta de alojamiento, las compras o la proximidad a importantes núcleos de población. Un turismo de nieve que no solo aprovecha las sensaciones de libertad del esquí, sino también las posibilidades de un Pirineo orgulloso de su rico patrimonio cultural, arquitectónico, artístico, industrial y gastronómico.

PRINCIPALES NOVEDADES
En cualquier caso, las estaciones se sitúan como motor económico del Pirineo, y ya están listas para mostrar todas sus caras: familiar y deportista, alpina y nórdica, tradicional y freestyle. Sus novedades implican la mejora constante para colocarse al más alto nivel de calidad. Estas son algunas de las novedades: DVaquèira-Beret. Se han mejorado los accesos, así como la zona de debutantes situada en la cota 1.800. DBoí Taüll Resort. Mejoras de la restauración en el resort. En la estación, nueva señalización de pistas e instalación de taquillas en el aparcamiento. DEspot Esquí. Mejora de la zona de debutantes, mejora de la seguridad en pistas e instalación de cinco nuevos cañones de nieve artificial. DLa Molina. Instalación de un nuevo telesilla desembragable de seis plazas e inauguración de un edificio de servicios. DMasella. Nuevos telesquís en la zona de La Pleta y ampliación de toda la red de producción de nieve. DPort Ainé. Nueva zona freestyle, con nuevos módulos, y mejoras medioambientales y en los accesos. DPort del Comte. 70 nuevos cañones innivadores y remodelación de las pistas Galls y Llop-Bòfia. DTavascan. Nueva planta depuradora de aguas residuales. DVall de Núria. Remodelación de la pista Mulleres, que adquiere nuevos cañones, con lo que el 90% de las pistas están cubiertas. Construcción de un nuevo aparcamiento. DVallter 2000. Creación de un nuevo edificio polivalente, ampliación de pistas y ampliación del párking a pie de pistas. Por su parte, las estaciones de esquí de fondo catalanas (Lles, Aransa, Guils, tavascan Tuixén-La Vansa, Bosc Virós y Sant Joan de l’Erm) también mejoran sus pistas, instalaciones e infraestructuras. Todas ellas ofrecen una alternativa al esquí alpino, apostando por la tranquilidad y la mezcla con el entorno natural. De nuevo, para todos los gustos.