EstambulPara contemplar uno de los atardeceres más hermosos del planeta hay que ir al Bósforo y navegar.
Estambul se ve mejor desde el agua, sobre todo, a esa hora incierta y silenciosa en la que desde los minaretes se llama a la oración y las mezquitas se reflejan en las aguas doradas de los tres mares que las rodean.
Para contemplarla desde las alturas hay que subir a la Torre Gálata, que permite una visión de los perfiles de la ciudad y, a lo lejos, adivinar las orillas de Asia. Cualquier momento es bueno para visitar esta ciudad milenaria, cargada de tradición y contrastes que se queda fijada en la retina del viajero para siempre.
Estambul es una pieza única. Dicen de ella que es un puente de enlace entre Oriente y Occidente, pero para el visitante que sabe mirarla de frente es una referencia irrepetible que se configura con las nuevas sensaciones en la que se implican los cinco sentidos: el olor de las especias en los puestos del Gran Bazar, el color de las alfombras, más intenso aún que el azul del cielo y el mar, el sabor de las mil formas de elaborar el té, la suavidad del baño turco, la sensualidad y el recuerdo de los harenes del palacio de Topkapi y la vitalidad de una sociedad caótica, multicultural y apasionada por el regateo. Ninguna cosa tiene valor, hay que acordarlo.

Estambul ostenta este año el título de Capital de la Cultura Europea.
Por mil y un motivos: quizás porque su milenaria historia encierra los viajes míticos del Orient Express, los 7.000 volúmenes de la biblioteca de Constantino o la sorprendente mezquita-catedral de Santa Sofía, que no resta valor a la mezquita Azul y a la de Solimán El Magnífico. Estambul reivindica en estas fechas el ser uno de los destinos más atractivos de Europa.

La ventaja para el viajero es que no es caro y ofrece una gran variedad de propuestas: historia, playas, bazares, intensa vida nocturna, así como una exquisita gastronomía (no hay que irse de la ciudad sin probar el pescado fresco a la parrilla en los chiringuitos cercanos al puente Gálata). El viajero encuentra sin esfuerzo los secretos de esta ciudad paseando entre sus tabernas (meyhane), con un vaso de anisado (raki) y unas tapas (meze).
Estambul tiene la virtud de hacer sentir al visitante que es el centro del mundo, el protagonista absoluto de un viaje intemporal.
Basta para ello dejarse llevar por los sabores insólitos de una pipa de agua o extasiarse ante los hipnotizantes bailes de los derviches (Derviches giróvagos en Ye- nikapi Mevlevihanesi, todos los domingos).
A todos estos encantos se suma el importante despliegue de actos organizados con motivo del evento vinculado a su capitalidad de la cultura europea. Entre las actividades más significativas, cabe destacar la exposición Miles de años de la civilización persa en el Museo del Palacio de Topkapi o el concierto de U2, que tendrá lugar el próximo 6 de septiembre.
La programación se puede consultar en la web www.turismodeturquia.com.
Para viajar a Turquía se precisa el pasaporte y un visado.

Datos para viajar a Estambul:

  • País:Turquia
  • Capital:Estambul
  • Población: 14.500.000 hab.
  • Superficie: 5.538 km2
  • Moneda:Lira turca
  • Idioma: Turco
  • Religión: Mayoría musulmana

Volar a Estambul:
Turkish Airlines ofrece dos vuelos diarios (14 por semana) a Estambul desde el aeropuerto de El Prat, Barcelona.
Esta compañía, que ha sido premiada como la mejor aerolínea del sur de Europa y es la cuarta en importancia de todo el continente, conecta la capital turca con otros 155 destinos en todo el mundo. Tiene un acuerdo de patrocinio con el FC Barcelona para ser su aerolínea oficial hasta el 2012.

Más información:
Oficina de Turismo de Turquía:
www.turismodeturquia.com
Tel. 91.559.70.14