POCAS IMÁGENES son más navideñas. Principios de noviembre, cae la noche, el frío intenso obliga a abrigarse hasta las cejas y los copos de nieve comienzan a cuajar sobre el suelo adoquinado de Gamla Stan, la parte vieja de Estocolmo. Las calles son angostas y conservan el aspecto medieval de 700 años atrás. Las campanas de la iglesia repican incansablemente y, de repente, a la vuelta de la esquina, aparece un enorme abeto iluminado, que preside uno de los múltiples mercados de Navidad que surgen como por arte de magia en los diferentes distritos de la ciudad. Dicen que las localidades del norte de Europa languidecen durante el invierno, pero esto es solo un tópico. Al menos aquí, una de las ciudades más dinámicas del continente. Estocolmo está construido sobre 14 islas, unidas a través de puentes que permiten recorrer su territorio a pie sin problemas. En la mayoría de ellas aparece algún mercado, con puestos repletos de decoraciones navideñas, elementos artesanales, juguetes hechos a mano y productos típicos. Para combatir el frío, castañas asadas y vino caliente aderezado con especias, azúcar y miel. Todo un reconstituyente para que no falten las fuerzas. Alguno de los más populares se encuentran en la parte vieja de la ciudad; en Zungsträdgarden, la zona comercial por excelencia; o el parque de atracciones de Gröna Lund. AMBIENTE MÁGICO Todos los elementos se alían para confeccionar un ambiente mágico y acogedor. La capital sueca está rodeada de bosques y cruzada por extensos parques, que en invierno se convierten en el escenario ideal para construir muñecos de nieve o iniciar guerras de bolas. Las pistas de patinaje crecen en cualquier parte y las 14.000 islas frente a la costa de Estocolmo ofrecen un aire de misterio y aventura. Algunas de ellas destacan por sus casas pintorescas y entorno rural; otras están deshabitadas, y en ellas solo hay una naturaleza aplastante y vida salvaje. Aún hay tiempo para un crucero turístico por el archipiélago en barco de línea, pero solo hasta mediados del próximo mes, antes de que las temperaturas bajen todavía más. En este sentido, la Royal Canal Tour ofrece itinerarios hasta el 17 de diciembre, mientras que la compañía Strömma Kanalbolaget incluye en sus excursiones un bufet especial de Navidad. La gastronomía es uno de los puntos fuertes de toda la zona, marcada por la cocina tradicional y el cultivo ecológico de los productos. Precisamente, entre el 14 de noviembre y el 24 de diciembre, se organizan en toda la ciudad y alrededores las conocidas como mesas de Navidad, en las que los r e s – taurantes preparan comidas especiales. Otra razón para visitar la ciudad en esta época son las actividades que se organizan, entre ellas, numerosos conciertos de artistas suecos que interpretan villancicos y canciones populares. En especial el 13 de diciembre, fecha de Santa Lucía, cuando toda Suecia celebra la fiesta de la luz. Estocolmo representa como nadie la fusión entre lo antiguo y lo moderno. El Gamla Stan y la diminuta isla vecina de Riddarholmen forman la ciudad medieval más grande y mejor conservada del norte de Europa. Es en ella donde se encuentran el Palacio Real, la Casa de la Nobleza, el Museo Nobel y diferentes iglesias. Al mismo tiempo, la capital de Suecia muestra un nervio urbano remarcable, que la convierten en una ciudad que marca tendencia en cuarto a moda, diseño, música, cultura o vida nocturna. La zona de Stureplan, con el exclusivo distrito de Östermalm, acoge la mayoría de centros comerciales, tiendas de marcas internacionales, boutiques de lujo, galerías, clubs nocturnos y restaurantes de alta gastronomía. Por su parte, el barrio de Södermalm destila un aire mucho más bohemio y alternativo, con sus tiendas de diseño y moda juvenil, así como una gran cantidad de restaurantes, bares, cafés, mercados y galerías de arte, que frecuentan estudiantes y artistas. Otro ejemplo de la convivencia entre lo tradicional y lo moderno se encuentra en sus museos. El Skansen, el primero al aire libre del mundo, muestra la vida sueca de finales del siglo XIX, con 160 construcciones traídas de todo el país, como cabañas y molinos. Por otro lado, el Museo de Arte Moderno compite sin problemas con los más interesantes de Europa, gracias a la exposición permanente de artistas como Picasso, Dalí o Warhol. Alicientes suficientes para no esperar a la primavera para visitar Estocolmo.