Noviembre es el mes del fin del monzón y para celebrarlo Tailandia pone en marcha, año tras año, Loi Krathong, un espectáculo único y uno de los mayores festivales del país asiático, que tiene lugar en la luna llena del duodécimo mes lunar según el calendario budista y que en esta ocasión se desarrollará durante la semana del 10 al 15 de noviembre en distintas ciudades del país. Las más importantes son Bangkok, Chiang Mai, Sukhothai, Ayuthaya o Tak, aunque todo el país es una fiesta. Este año el acontecimiento tiene fecha fija en el calendario, concretamente el 13 de noviembre, aunque las celebraciones suelen comenzar varios días antes y terminar varios días después, dependiendo de cada ciudad. En esa mágica noche se celebra el final de la época de lluvias y los tailandeses homenajean muy especialmente a Mae Khongkha, la diosa hindú de las Aguas, basándose en una ancestral costumbre brahamana que con el paso del tiempo se ha incorporado a los rituales budistas tradicionales. Vivir in situ el Loi Krathong resulta una experiencia inolvidable .

EXISTEN VARIAS leyendas fascinantes para explicar los orígenes no esclarecidos del Loi Krathong. Algunos expertos especulan que es de origen hindú y basado en el ritual Deepavalee de la India, en el cual también se lanzan candiles a las cuencas fluviales en un acto de adoración a Trimurti (Brahma, Siva y Vishnu). Según otra escuela de pensamiento, el ritual está basado en antiguas leyendas budistas y es emprendido para presentar respeto a la Huella Sagrada de Buda en la orilla del río mítico Nammadhammahan- tee. Sea el origen que sea, el resultado es un espectáculo tan espiritual como asombrosamente visual incluso para los más agnósticos y foráneos. Para ello hacen flotar en cualquier caudal de agua, ya sea un río, estanque o lago el krathong, que consiste en una pequeña cesta a modo de barca, construida con hojas de banano. En su interior se colocan flores de loto, monedas, palillos de incienso, velas y papeles de colores, todo ello realizado con paciencia, cuidado y creatividad como si de una obra de arte se tratara. Su significado va más allá de lo estético; un krathong es una ofrenda mediante la cual se transmite agradecimiento por todo lo bueno, se comienza una nueva etapa y se ruega por dejar a un lado todo lo malo en una especie de renovación espiritual. Incluso algunos, llevados por la superstición, introducen en la cesta o krathong un trozo de pelo o de uña con la firme esperanza de librarse de cualquier golpe adverso de la vida. La hospitalidad de los tailandeses se ve reflejada en esta celebración. Todo el mundo es bien recibido en esta fiesta e incluso animan a los visitantes a realizar su propio krathong y observar cómo el agua se lo lleva junto a todos los demás. Al arrojar al río miles de krathongs con sus velas encendidas se produce un hermosísimo espectáculo que crea serpientes de luz a lo largo y ancho de los cauces. Todo ello con la luna llena de fondo acompañada por música, bailes, desfiles, fuegos artificiales y chiringuitos donde probar todo tipo de delicias locales.

DISTINTOS MATICES
Aunque las celebraciones y ofrendas relacionadas con este singular festival recorren todo el país, hay unos lugares especialmente mágicos para contemplar este espectáculo por su magnífico e histórico entorno, como Sukhothai, Tak o Chiang Mai, los cuales ofrecen las celebraciones con distintos matices propios de cada zona y con varios días de fiesta constante. Así, por ejemplo, en Sukhothai, uno de los más importantes escenarios, las actividades incluyen además de la ceremonia de la flotación del krathong, demostraciones de fuegos artificiales, juegos y competiciones locales en una espectacular puesta en escena. La belleza de este acontecimiento reside en el entorno ya que se realiza en el lago del parque histórico de Sukhothai, Patrimonio Mundial. En Chiang Mai, una asombrosa procesión de linternas de papel iluminarán el cielo mientras que los ríos se inundarán de krathongs y alrededor de todo ello se sucederán los bailes, los mercadillos y las demostraciones de la auténtica cultura Lanna, propia del norte. En Tak, por su parte, las celebraciones durarán cinco días.

El ‘krathong’ es una ofrenda que sirve para agradecer las cosas buenas de la vida y dejar a un lado todo lo malo.

En esta remota ciudad las actividades son distintas, incluso los krathongs son de cáscara de coco y no de plátano y se organizan por equipos que los lanzan unidos por una fina cuerda, compitiendo entre ellos para ver quién consigue la serpiente luminosa más larga y así ganar el Trofeo anual de Su Majestad el Rey. Otras actividades incluirán las linternas de papel de la Familia Real, la procesión del Krathong Real y por supuesto una feria con mayúsculas que incluye puestos por doquier de comida local (incluyendo insectos fritos, una delicatesen para el que tenga esa costumbre, tan arraigada por esas tierras), grupos de música y danza tradicional y una atmósfera tan auténtica que el extranjero que allí acude puede vivir la experiencia de sentirse casi tailandés. Un dato importante a tener en cuenta por el viajero es que el Loi Krathong comprende fiestas de una sola noche o de varios días, de manera que lo mejor es consultar la página web oficial Festivales de Tailandia para saber qué actos están previstos en cada ciudad (www.thailandgrandfestival.com).

BASE DE OPERACIONES
Para disfrutar al máximo del festival conviene elegir un buen alojamiento que sirva como base de operaciones. El Hotel Península (www.peninsula.com), en la orilla oriental del río Chao Phraya, en Bangkok, es un oasis de calma y ofrece una impresionante vista panorámica de la ciudad. El Anantara Resort Golden Triangle, al norte de Chiang Mai, con vistas al río Mekong, transmite una gran tranquilidad en el corazón de una jungla tropical (www.anantara.com). El Ananda Museum Gallery (www.ananda-hotel.com), en Sukhothai, mezcla diseño, encanto y elegancia.

www.turismotailandes.com
Tel. 902.027.323

TEXTO MARÍA REDONDO