Un destival de cine de cine invita a engullir un estreno tras otro, casi sin salir de la sala de proyección. Sin embargo, la cosa debe cambiar si se habla de la Mostra de Venecia o del Festival de San Sebastián. Y es que sería un delito digno del peor Hannibal Lecter obviar lo que ofrecen las dos ciudades más allá de la ficción. La Bienale comenzó ayer y se alargará hasta el próximo 6 de septiembre, con muestras no solo cinematográficas, sino también de arte, literatura, danza, música y teatro, así como alguna escapada obligatoria por sus callejuejas y canales hasta llegar hasta la plaza de San Marcos. Y del 18 al 27 de septiembre recoge el testigo la ciudad vasca. Entre película y película –como la nueva comedia de Ben Stiller o la retrospectiva Japón en negro– se recomienda un buen baño en la playa de la Concha, un paseo hasta el Peine de los Vientos de Chillida y unos pintxos en la Parte Vieja.