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Disfrutar de la vida en el Valle del Ródano:

Esta ciudad milenaria es la capital del departamento de la Drôme, un territorio lleno de historia, cultura, naturaleza, buenos vinos y buena comida.

TEXTO: X.D/DESTINOS

Valence nació hace más de 2.000 años de la mano de colonos romanos bajo el nombre original de Valentia, que en latín significa ciudad vigorosa. El nombre se afrancesó (en occitano era Valença), pero esta localidad situada en pleno valle del Ródano entre la Provenza y los Alpes mantiene intactas su energía y ganas de sacar el máximo provecho a la vida. De hecho, es un lugar perfecto para descubrir el arte de vivir francés, algo que se consigue callejeando por sus barrios antiguos o paseando a lo largo de sus canales, sentándose a la sombra en alguna de sus terrazas para tomar una copa de vino o probando alguna de sus especialidades gastronómicas, que no son pocas. Además, está a solamente cuatro horas en tren de alta velocidad desde Barcelona.

El centro de la ciudad histórica alber- ga edificios que vale la pena admirar, como la catedral de Saint-Apollinaire, construida en el siglo XI y consagrada en 1095 por el papa Urbano II. O la lla- mada Casa de los Rostros (1530), de estilo gótico flamígero y que debe su nombre a la presencia de numerosas cabezas esculpidas en su fachada: los Vientos, la Fortuna, el Tiempo y figuras emblemáticas como la Teología, el Derecho o la Medicina. Por su parte, el Museo de Bellas Artes de Valence, situado en el antiguo palacio episcopal (construido en el siglo XVIII), ofrece una colección variada y de gran riqueza, que incluye arqueología prehistórica y galorromana, mosaicos de los trabajos de Hércules y de Orfeo, pinturas del siglo XVIII al XX y la más importante co- lección de obras del pintor y grabador Hubert Robert (1733-1808), incluyendo 100 dibujos a la sanguina.

Pero también existe otro tipo de arte en Valence, el culinario, que surge de la tradición, la sabiduría popular y los pro ductos locales. La ciudad cuenta con abundantes mercados, así como toda una serie de especialidades propias, como el suisse, un monigote hecho con masa pastaflora y perfumado con naranja confitada, y la célebre caillette, un paté elaborado con una mezcla de carne de cerdo y hierbas. También sobresalen el cordero de los Prealpes, el queso tomme y los melones aromáticos. Con esta base, no es de extrañar que sus calles alberguen varios restau rantes con estrellas Michelin, como el Maison Pic de Anne-Sophie Pic (única chef francesa con tres estrellas y elegida la Mejor Mujer Chef del Mundo en el 2011), el del joven cocinero Baptiste Poinot o La Cachette de Masashi Ijichi.

CULTURA Y NATURALEZA. Valence está situada en el departamento per- fumado y con acento cantarín de la Drôme, en la frontera entre los Alpes y la Provenza. La cultura es omnipresen- te: castillos y palacios como el Palais Idéal du facteur Cheval, festivales de música y de teatro, artesanía a des- cubrir en viejos pueblos protegidos… Además, la naturaleza ha conservado su preeminencia y ofrece itinerarios hasta el infinito para practicar numerosas actividades deportivas: senderismo, bicicleta, golf, escalada. Cuando en in- vierno la nieve cubre la zona, también se puede practicar esquí, raquetas de nieve, trineo tirado por perros…

E igual que sucede en Valence, los mercados llenan de colorido las calles y plazas de ciudades como Romans sur- Isère o Montélimar. Los productos de la tierra, sublimados por sus ocho chefs con estrellas Michelin dan una idea de lo que puede ofrecer la gastronomía de la Drôme: trufas, quesos de cabra, aceitunas… Sin olvidar los vinos de re- putación legendaria como Hermitage, Crozes-Hermitage y Vinsobres.