EL RESTAURANTE SITTHAI REVELA LOS SECRETOS DE LA COCINA REAL TAILANDESA

MANOLO VÁZQUEZ Montalbán solía poner en boca de Pepe Carvalho, detective privado y experimentado viajero, un buen consejo gastronómico turístico: “Para conocer bien un país hay que comer su pan y beber su vino”. Jugando con esta frase, se llega a la conclusión (algo parcial, claro) que gracias a la cocina se puede visitar cualquier lugar sin necesidad de coger ningún avión. En el caso de Tailandia, solo hace falta desplazarse hasta Sitges, donde el restaurante Sitthai ofrece algo difícil de encontrar incluso para los que visitan este país del sudeste asiático: la cocina real tailandesa. Un triunfo que es posible gracias a un chef con currículo intachable, como es Tantikorn Bunphitak, alias Tiger, nacido en Arangaprathed, licenciado en Gastronomía Internacional en la Universidad de Khon Kean, cocinero de la familia real tailandesa y, posteriormente, de la española. Ahora, se ha establecido en El Garraf para liderar un proyecto basado en un arte que pone tanto interés en los ingredientes y su cocción como en la decoración final de cada plato. Algo que permite conocer un pedazo de Tailandia a base de langostinos picantes, pasta de chile rojo, rollitos de cangrejo con salsa dulce de palmito o pollo salteado con anacardos y una fina salsa de ostras.

FUSIÓN DE CULTURAS

Este es el pan que Carvalho probó (o hubiera querido probar) en los Pájaros de Bangkok. Ahora falta el vino. Un apartado que queda en manos del sumiller Helios Ameal, que busca con sus elecciones conseguir una simbiosis armónica ente Asia y el Mediterráneo. Para lograrlo, presenta un carta en la que prima la máxima afinidad con los platos elaborados por el chef y la preferencia por los productos nuevos y originales. Es de esta manera como el antiguo Reino de Siam asoma su cabeza desde la comarca de El Garraf. Si Bangkok queda demasiado lejos, Sitges, como mínimo, está a un tiro de piedra.