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Texto María Torres

EN EL CORAZÓN de la Gascuña francesa el viajero encontrará Gers, una tierra de leyenda donde nació el famoso mosquetero d’Artagnan. Un buen lugar para iniciar el viaje es la capital, Auch, etapa principal en los caminos de Santiago de Compostela y donde proliferan comercios tradicionales, atractivos restaurantes y terrazas con encanto, sin olvidar la hermosa ciudad histórica y su catedral, declarada patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco. Otros tesoros de la ciudad, que durante todo el año organiza una variada programación cultural, son la escalera monumental con 370 escalones y la estatua de d’Artagnan, y sus singulares callejuelas medievales. Visita obligada es el Museo de los Jacobinos donde descubrir una colección de arte precolombino, la segunda de Francia después del Museo du Quai Branly, en París.

 

A unos 20 kilómetros de Auch se sitúa Lavardens, uno de los pueblos catalogados como más bellos de Francia y en el que destaca su impresionante castillo, en su espolón rocoso. Antigua capital de los Condes de Armagnac, conserva –para delicia del viajero– una espectacular estampa medieval. El castillo es famoso por sus asfaltados bicolores de piedra y tierra cocida, que pueden visitarse, por ejemplo, durante el invierno pues hasta enero se lleva a cabo una tradicional exposición y venta de figuritas de belén.

En ruta hacia el norte encontramos Lectoure, antigua ciudad galorromana y acrópolis militar, en la que destacan imponentes edificios religiosos y mansiones de gran belleza, construidas entre los siglos XIV y XIX. No faltan los museos y centros culturales (galerías de arte, fotografía y museos de arqueología), ni tampoco restaurantes y cafés tradicionales. Es el lugar para familiarizarse con el secreto de la hierba pastel (que dio el nombre de tierra de Cocagne) y de su color azul único, que antaño sedujo a los reyes y ahora a los grandes nombres de la moda.

Lectoure es también un pueblo termal con agua que brota a 42 grados. En el lugar es posible vivir una Navidad diferente, en los pequeños pueblos cerca de Miradoux, y con la tradicional Ronde des Crèches. Un circuito temático de unos 60 km que invita a viajar a través la historia y la literatura de una de las regiones más hermosas del mundo. Además se recomienda saborear las especialidades locales (fuagrás, pato y oca), en las haciendas de Armagnac, o en los numerosos restaurantes de la zona.