AHORA QUE EL EURO y la libra mantienen un pulso de igual a igual, después de las recientes pérdidas de esta última, viajar a Gran Bretaña tiene un nuevo argumento de venta, que en tiempos de crisis es de los pocos que anima el consumo: la visita nos saldrá un 25% más barata que hace unos meses. Comenzando por Londres, la capital. East End, Spitalfields, Brick Lane o Shoreditch son algunos de sus protagonistas principales, barrios que saben y huelen a viandas asiáticas, con tiendas vintage donde pelear por una camiseta con algún famoso o grafitear mientras tomas una copa. Un poco más al este y tras pasar el meandro que dibuja el Támesis, se elevan los imponentes rascacielos de Canary Wharf. Pasa por ser el auténtico corazón financiero de Gran Bretaña que, después de las cinco de la tarde, se convierte en un hervidero de ejecutivos en busca de la pinta perdida. El centro de Londres es relativamente compacto y a pocos minutos de metro o autobús quedan más de 200 museos y galerías, colecciones permanentes del nivel del British Museum, las dos Tates, The National Gallery, el Victoria & Albert Museum o el Natural History Museum, todos ellos a coste cero. Y es imprescindible cruzar el meridiano imaginario que da paso al farandulero West End o teatrolandia, como se le conoce localmente. Una maraña de teatros que presentan clásicos de siempre y los últimos estrenos, sin olvidar obras de factura alternativa. COMPRAS EN EL NORTE Northern Quarter es lo más en Manchester, el barrio de la marcha y la creatividad: rinconcitos para comer o tomar un café, tiendas de ropa súper original o de rarezas musicales, discos de grupos independientes, etcétera. Las paredes pintadas y las persianas de las tiendas plagadas de grafitos le dan un encanto único. Cambio de ciudad. En Sheffield la ropa no es nada cara, especialmente si se va de mercadillos, como el de Castle Market. Menos económica resulta seguro la marca de ropa Supreme Being que Matt Helder (batería de la banda rockera Arctic Monkeys) vende en su bar The Bowery. El local se encuentra en la zona más cool de tiendas independientes. Para entender lo que allí se denomina Fresh Fashion hay que pasar por Sa-kis, Brother2 Brother o Ultra Vixen. En Newcastle, las dos direcciones de compras por antonomasia son Eldon Square y Metro Centre. En el primer centro comercial se puede encontrar ropa deportiva muy barata; Blacks, con un apartado permanente de liquidaciones, y Ski Warehouse, un outlet especializado. Metrocentre, por otro lado, es un lugar grande y caótico que no solo alberga las marcas internacionales, sino también pequeños tesoros en las tiendas de diseñadores locales como Collectables, Triple S o Pattison’s Artist Studio. En Leeds hay que dedicarse a regalar el estómago, con especialidades como las magdalenas con fresas del Millie’s Cookies. Muchos de los grandes chefs británicos han abierto en esta ciudad sucursales: el televisivo Jamie Oliver, los chefs Michelin Raymond Blanc, Albert Roux, Vineet Bhatia… Pero toda esta explosión gastronómica empezó cuando el reservado Anthony Flinn volvió a casa desde El Bulli para abrir su restaurante bandera, el Anthony’s. Su último proyecto, Piazza, se encuentra en The Corn Exchange, antigua bolsa convertida en templo culinario. Finalmente, uno de los lugares favoritos de los asiduos a Liverpool es el Albert Dock. El antiguo puerto alberga hoy multitud de tiendas, bares y restaurantes, además de algunos museos como el de los Beatles y la Tate Gallery. Aquí se encuentra la tienda Wizzard, con una selección de obras de arte y artículos novedosos, o Nature’s Treasure, que ofrece una buena colección de piedras semipreciosas y otros artículos de joyería. Con tanta tentación, solo hay que intentar no emocionarse, que no está el horno para bollos.