Tras un vuelo de cuatro horas desde Copenhague se aterriza en Kangerlussuaq, una pequeña población del oeste de Groenlandia en el extremo de un enorme fiordo con el mismo nombre. El frío es razonable aunque, a finales de septiembre, ya anuncia la proximidad del invierno.Paisajes de Groenlandia

De hecho esta travesía será la última del año, ya que el barco MS Fram de la compañía Hurtigruten solo surca estas aguas entre los meses de junio y septiembre, cuando las temperaturas son más benévolas y los días muy largos.

Desde el pequeño aeropuerto ya comienza la aventura, el paisaje helado sobrecoge y anuncia la promesa de un espectacular viaje de nueve días. Al llegar al todavía más pequeño puerto, el barco espera en mitad del fiordo (ya que no puede amarrar en él), por lo que parte de la tripulación aguarda a los turistas en tierra para hacer el traslado en lanchas tipo zodiac preparadas para las aguas polares.

La Aurora Boreal en Groenlandia
A lo largo de los siguientes días este será el medio para bajar a tierra. Un ritual no exento de parafernalia que al final será aceptado con la mayor normalidad pero que, la primera vez, sorprende porque implica ponerse capas de ropa interminables para combatir el frío y evitar el agua. Una vez a bordo, el barco zarpa y el viajero vive su primer atardecer. Matices rojos, amarillos y violetas del cielo se mezclan con los azules, blancos y negros del fiordo. Y al caer la noche, si hay suerte, especialmente en agosto y septiembre, se pueden divisar los verdes intensos de las auroras boreales, de extrema belleza.

Se navegará muy lentamente toda la noche a lo largo del fiordo, más de 170 kilómetros hasta llegar a la costa y poner rumbo norte hasta las heladas tierras del círculo polar ártico. Al amanecer hay que prepararse para la primera bajada.Disfrutando de Groenlandia

Nuevamente hay que forrarse a capas: camiseta y pantalón térmicos, jersey, forro polar, dos pares de calcetines, botas de senderismo, pantalón de esquí, gorro, guantes y, sobre todo, cortavientos, además del salvavidas.

De las más populosas

Sisimut
Sisimiut es la primera escala. Con 5.500 habitantes es una de las ciudades más pobladas de Groenlandia (la población total supone poco más de 60.000 habitantes). Su actividad principal es la pesca, aunque en los últimos años ha comenzado a abrirse al turismo y hoy esta actividad supone la segunda fuente de ingresos de la zona.

Aquí se puede comprar artesanía inuit, collares, sortijas y colgantes hechos con materias primas locales como cuernos de reno, colmillos de morsa, pieles de foca, fósiles, todo ello trabajado a mano y con técnicas ancestrales.

Es un buen lugar para emprender un paseo en trineo de perros, visitar su magnífico museo situado en la parte colonial con casas de madera pintadas de colores brillantes o simplemente pasear por sus calles y entablar con versación con los pescadores.

Paisajes y Diversión en Sisimut

Como colofón a la jornada es imprescindible hacer un alto en el bar. En realidad es bar, bolera, discoteca, todo en uno en función de las horas del día o de la noche. La galería de personajes que se pueden conocer pasando un rato en su interior es algo único. Gente sencilla, amable, curiosa, la mayoría pescadores en condiciones extremas de fletán, de ballenas, de focas, de gambas… Una vida dura muy lejana a la cómoda y caliente España.

Su curiosidad hacia el viajero es inmensa y su modo de acercarse es invitarle a una cerveza, groenlandesa, por supuesto. Al final las horas pasan tan rápido que la vuelta al barco casi da pena, de no ser porque se acerca la fría noche. Al día siguiente, tras el desayuno se llega a Qeqertarsuaq,Ballenas Polares en Groenlandia una villa marinera que en los siglos XVIII y XIX funcionó como una gran comunidad ballenera. Hoy en día es una estación de investigación ártica pionera en el estudio de la flora y la fauna polar.

Desde ahí se emprenden caminatas suaves hasta el valle de los Vientos atravesando el río Rojo y pequeñas calas en cuya negra arena se depositan trozos de hielo procedentes de los icebergs. Siguiendo la travesía, en las próximas jornadas cada vez hay más hielo y menos gente. El paisaje es abrumador, brutal, en estado puro: es la bahía de Disko. El barco se dirige derecho a los amenazados glaciares de la zona: el Equip Sermia y el Jackobshavn, entre otros muchos. Un espectáculo único que, si el ser humano no lo remedia muy pronto, dejará de existir.

Ambos se encuentran entre las pequeñas comunidades de Ukkusissat, Uummannaq e Ilulissat. De hecho, la traducción literal de esta última es iceberg y no podía ser más clara, ya que este pueblecito está situado en un fiordo que lleva su mismo nombre y que, desde 2004, es Patrimonio de la Humanidad.

Vista de Ukkusissat, Uummannaq e Ilulissat

Una de las últimas paradas, ya de regreso, es quizá de las más emotivas. Es la pequeñísima localidad de Itilleq. Una comunidad de amables inuits que ofrecen sus casas al que los quiera visitar. Un caldito caliente y una charla con ellos rompe el hielo (y nunca mejor dicho) para lo que vendrá a continuación… Un partido de fútbol en la congelada plaza del pueblo.

Pasajeros de Hurtigruten versus locales. Ni que decir tiene que normalmente pierden los pasajeros, porque lo de jugar sobre la nieve es cosa solo para el que se ha criado allí. Ni Messi podría marcarles un gol.

Datos de Groenlandia,

  • Capital: Nuuk.
  • Superficie: 2.166.086 km2.
  • Población: 65.000 habitantes.
  • Idioma: Groenlandés o Kalaallisut.
  • Moneda: Corona danesa.

Para más información: www.iberia.com