ENMARCADA EN EL CORAZÓN de Gipuzkoa, en las comarcas de Alto Urola, Urola Medio y Alto Deba, la Ruta de los Tres Templos ofrece la posibilidad de conocer el interior de esta provincia a través de tres monumentos de gran belleza: el Santuario de Loiola en Azpeitia, la Ermita de la Antigua en Zumarraga y el Santuario de Arantzazu en Oñati. Estos tres edificios, enclavados en lugares de gran belleza natural, son muestra de tres estilos arquitectónicos claramente diferenciados y testimonio de una manera de sentir y representar la religión en tres etapas históricas. LOIOLA Cuna de San Ignacio. En el municipio de Azpeitia, a un kilómetro y medio de su casco urbano, se levanta solemne el Santuario de Loiola. Este impresionante conjunto monumental fue construido entre los siglos XVII y XVIII, en torno a la Casa-Torre de los Loiola en honor de San Ignacio de Loiola, fundador de la Compañía de Jesús. Este Santuario es un magnífico conjunto arquitectónico en el que destaca la basílica, de estilo barroco y planta circular, rematada por una majestuosa cúpula y una airosa linterna. Fue diseñada por el arquitecto italiano Carlo Fontana, discípulo de Bernini, y realizada por los maestros vascos Zaldua, Lecuna e Ignacio de Ibero. Cuenta, además, con otra importante joya, el órgano romántico de la afamada casa Cavaillé-Coll. En el ala del edificio próximo al río se pueden visitar el Museo y el Diaporama, cuyos contenidos se centran en el arte sacro y en la vida y obra de San Ignacio. A escasos metros de la Basílica, se encuentra el Caserío Errekarte, cuna del hermano jesuita Beato Francisco Garate, hoy convertido en museo. LA ANTIGUA Catedral de las ermitas. Silenciosa guardiana del valle desde los tiempos lejanos, aún hoy en día sigue transmitiendo a sus visitantes el asombro por su inigualable belleza interior. Su aspecto delata su función como lugar de culto en siglos anteriores al XVI, en el que dejó de ser punto de referencia al trasladarse la vida parroquial al núcleo urbano. Numerosos aspectos hacen de esta ermita un ejemplar único. De su austero exterior, de cierto carácter defensivo, destaca la portada del románico tardío del siglo XIV y la importante imagen del calvario, realizada en las obras de ampliación del siglo XV y localizada en la fachada este. Pero es su extraordinario interior lo que sirvió de base para considerarla Monumento Histórico Artístico Nacional. Su rústica construcción, todo un bosque de roble, atrae las miradas hacia la cubierta, vigas, antepechos, tornapuntas…, todas ellas adornadas por motivos geométricos, cabezas femeninas o utensilios de la cultura vasca. ARANTZAZU Primera en su género. El Santuario de Santa María de Arantzazu, sin duda la mejor muestra de arte vasco contemporáneo, se ha ido configurando como uno de los principales centros espirituales de Guipuzkoa. En 1950 se decide construir un nuevo templo acorde con los tiempos modernos, de concepción vanguardista, que originó no pocas polémicas pero que con los años fue ganando la aceptación del pueblo. En medio del barranco, en la esbelta silueta de la basílica obra de Sainz de Oiza y Laorga destacan como único elemento decorativo las tres torres de piedra. A las puertas de acceso a la basílica, sumida en la tierra, obra del escultor Eduardo Chillida, se desciende desde una empinada escalinata. En la nave interior destaca el mural retablo de Lucío Muñoz, de unos 600 metros cuadrados de madera labrada y policromada, que recrea el paisaje originario de Arantzazu.