LOS VIAJES SE pueden encarar de múltiples formas. Se puede optar por el turismo más clásico, el que aconseja ver mucho en poco tiempo. Pero también se puede cruzar medio continente persiguiendo algo tan intangible como es la inspiración. En este caso, quien busque creatividad y nuevas tendencias, no tiene que dudarlo demasiado; el rumbo debe ser hacia el norte y el punto de destino, el Distrito del Diseño de Helsinki. Un lugar no definido en términos geográficos o urbanos, sino simplemente como un estado de la mente, un espacio donde fluyen las ideas y los acontecimientos se suceden. Son 25 calles y cerca de 170 protagonistas. Las principales tiendas, como Artek o Iittala, están presentes, así como Marimekko y otras firmas más vanguardistas. Todo ello sin olvidar las galerías de arte, estudios, tiendas de decoración y moda, restaurantes, cafés y hoteles. En este barrio se pueden descubrir algunos de los iconos del diseño finlandés, piezas únicas como el jarrón Savoy de Alvar Aalto (en Iittala) o las sillas futuristas de Eero Aarnio (en Aero), objetos que han pasado a la historia internacionalmente y que hoy forman ya parte de la identidad finlandesa. Pero no solo eso. Quien se adentra en el distrito se encuentra igualmente con diseños vitales y muy coloristas –tanto en decoración como en moda– que hablan mucho y muy bien de la personalidad de sus habitantes. Basta con una visita al Design Forum de Erottaja, centro de mando del barrio del diseño, para hacerse una idea.

ALOJAMIENTO ÉPICO

Y para pasar la noche, existen opciones acordes con el espíritu de la zona. Así, en una línea común de modernidad y respeto a la cultura propia se inscribe el Klaus K. Cuenta con la última tecnología, a la vez que está inspirado en el gran poema épico finlandés: el Kalevala. También destaca el Hotel Glo, que fusiona diseño, arte y estilo de vida en habitaciones creadas por arquitectos de renombre. Pero el diseño también traspasa las fronteras de su propio barrio, para abrazar toda la ciudad. El complejo Kamppi, por ejemplo, habla por sí solo. Terminado en el 2006, se trata de un conjunto versátil de edificios que combina múltiples usos. Es célebre por su centro comercial y por su terminal de transporte de larga distancia de categoría internacional. Además, dispone de espacio para oficinas y apartamentos de alto nivel. Al centro se han incorporado mercados y plazas con obras de arte medioambiental. Aparte de la fuerte apuesta por el diseño de la ciudad, su patrimonio cultural está asegurado con sus más de 80 museos, donde el Kiasma brilla con luz propia con sus exposiciones vanguardistas de arte contemporáneo. Tampoco se puede dejar de asistir a la plaza del Senado, donde se encuentra la Catedral Luterana, símbolo de la ciudad y al parque de la Explanada (a solo unos metros de allí), centro neurálgico de compras de moda y diseño. Sin olvidar el puerto, en el extremo del parque, donde se forma un mercado muy auténtico y lleno de encanto. En la misma plaza se encuentra el Viejo Mercado, cita obligada de los sibaritas de Helsinki, en cuya primera planta se puede encontrar pan recién hecho, frutas, flores y pasteles en paradas de más de un siglo. En el piso superior hay una amplia oferta de textiles, recuerdos y objetos de diseño. Además de su Catedral Luterana, destaca la Iglesia Temppeliaukio, excavada en una roca. Y es que, en Helsinki, todo sorprende. Desde una silla de diseño hasta todo un búnker espiritual.