¿ES HOLANDA EL PARAÍSO de las bicicletas?

 Dos parejas, con dos niños cada una, de cinco y dos años respectivamente, decidieron compro- barlo por su cuenta. Para ello, eligieron una ruta circular partiendo de Amsterdam. Durante diez días combinaron bicicleta, ferri y tren para reco- rrer diferentes lugares alojándose en cámpings, fáciles de localizar a través de www2.holland.com. La organización del viaje consistió en localizar los sitios a visitar mediante el buscador Google y pre- parar las bicis, las sillas infantiles y los carritos pa- ra transportar a los niños y parte del equipaje (tien- das de campaña, sacos, etcétera). Completar las etapas previstas no planteó gran- des dificultades. Todas las carreteras disponen de un carril bici perfectamente señalizado mediante un sistema de pistas numeradas. Caballos, vacas, ovejas, cisnes, patos y pájaros de todas las espe- cies animaron el recorrido. Y es que entre los ani- males de granja y los que viven al abrigo de la mul- titud de canales que impregnan la geografía holan- desa el viajero tiene la sensación de transitar por un gran parque temático. El viaje por tierras holandesas comenzó en la ciudad de Haarlem, a la que los aventureros se trasladaron directamente desde el aeropuerto de Schiphol.

La primera etapa finalizó en el puerto pesquero de Hoorn y resultó algo cansada. Algu- nas dudas en el itinerario ralentizaron la marcha y hubo que coger un tren en la estación de Zaan- tad para recuperar tiempo perdido. Tras hacer no- che en Hoorn, la expedición tomó rumbo a Enk- huizen. Allí, a bordo de un transbordador se lle- vó a cabo la travesía de un canal interior. El tra- yecto duró un par de horas y dejó a los expedicio- narios en Stavoren, puerto de entrada de Frisia, región de Holanda en la que cohabitan una len- gua y una cultura diferentes al resto del país. Es- ta bella zona concentró varias jornadas para visi- tar las localidades de Hindeloopen –otro puerto precioso–, Hegg, Sneek, Nicolaasga, Oosthoek, Fluessen y Grote Gaastmeer. En este último mu- nicipio, situado junto a otro de los canales que dis- curren por tierras holandesas y por el que no ce- san de pasar numerosos veleros, hubo que per- noctar antes de continuar la ruta programada.

EXCURSIÓN EN CANOA

 En la ciudad de Heereveen un tren trasladó a los viajeros hasta Meppel, la población más impor- tante y cercana al famoso Giethoorn, también co- nocida como la Venecia holandesa. En esta zo- na las casas y los canales conforman un entrama- do urbano tan bien organizado que atrae cada año a un buen número de turistas y, cómo no, a los propios ciudadanos holandeses. Una actividad ca- si obligada en este lugar es realizar una excursión en canoa para desembocar siempre en un gran lago en el que se desarrollan todos los deportes acuáticos imaginables. Una vez más, las etapas transcurrían con la presencia constante de dife- rentes especies de animales. La última parte de la ruta consistió en pasar un par de días en el Parque Nacional de Hogeve- luwe. Para llegar hasta allí hubo que subir a un tren en la estación de Meppel con destino a la pobla- ción de Apeldoorn.

 Contrariamente al resto de las jornadas, absolutamente llanas, el viaje en bicicle- ta hasta alcanzar el parque sorprendió a la expe- dición por la presencia de algunos desniveles que hubo que superar con tesón y determinación. En un extremo del complejo se encuentra un cámping que facilita la estancia y permite planifi- car cómodamente la visita al parque. La instala- ción cuenta con una amplia fauna que compren- de muflones, jabalís y otros animales, bastante difíciles de contemplar, así como un museo natu- ral con una propuesta museográfica excelente. El Kröller Müller Museum, por su parte, reúne la ma- yor colección de Vincent van Gogh (unos 200 cua- dros) y una interesante muestra de obras de otros destacados artistas como George Seurat, Pablo Picasso, Fernand Léger, Pieter Mondriaan, etcé- tera (www.hogeveluwe.nl). El último día de viaje consistió básicamente en desplazarse en tren desde Amsterdam a Schip- hol. En total, la ruta por Holanda abarcó 600 kiló- metros, de los que la mitad, 300, se recorrieron en bicicleta, con una media de 30 kilómetros por jornada. La experiencia fue altamente satisfacto- ria. Niños y mayores se lo pasaron en grande. Ade- más de hacer ejercicio, es un modo de viajar di- ferente, divertido y, sobre todo, entretenido.

Las carreteras holandesas disponen de un carril bici muy bien señalizado