El puerto de Aberdeen viven cientos de personas en juncos pesqueros. Es una zona donde, a su vez, se encuentra Ocean Park, uno de los parques temáticos con oceanario más grandes del sureste de Asia. Otro de los reclamos turísticos es Disneyland, en Lantau Island. Esta fábrica de sueños y fantasía convive ahora con los iconos más tradiconales de la región como el Gran Buda, la figura de bronce más alta del mundo, que aparece omnipotente entre las montañas de la isla de Lantau. El pasado de Hong Kong nos arrastra hacia la parte peninsular, a Kowloon. Hasta allí se puede ir en travesía en el Duk Ling, un barco que hace 150 años se usaba como medio de transporte entre islas y ahora constituye un atractivo turístico, como lo es también el templo chino Sik Sik Yuen Wong Tai Sin. Ya en tierra firme, aún se pueden contemplar las casas de los primeros habitantes de Hong Kong en las pequeñas aldeas de los Nuevos Territorios. Una región donde se alza el templo de las tres creencias (taoísmo, confucianismo y budismo). Parte de la historia de Hong Kong se recrea también en sus museos, como el Museo de la Ciencia o el de defensa costera. Y en sus calles, la ciudad vive, palpita. Es incansable. No duerme. La antigua colonia británica envuelve al viajero en una maravillosa experiencia nocturna a los ojos de las estrellas. Y lo hace con su espectáculo de luz y sonido Worlds Largest Permanent Light and Sound Show. Una magia que se traslada a la zona de copas de Lan Kwai Fong hasta la madrugada.

CULTURA DEL MERCADILLO

Para los aficionados a las compras, Hong Kong tiene de todo en abundancia. Los grandes centros comerciales y las boutiques contrastan con los bulliciosos mercadillos al aire libre. El mejor sitio para comprar es Kowloon. Una de las visitas imprescindibles es su mercado de Jade (Yau Ma Tei), donde se reúnen los coleccionistas y aficionados al jade, aunque el mercadillo más famoso de Hong Kong es el de la calle de Temple. Este se llena de vida al anochecer y ofrece una bulliciosa variedad de tenderetes donde venden de todo. Por el día, el mercado más popular de Kowloon es el dedicado a las mujeres, un lugar ideal para las aficionadas a las gangas de ropa, cosméticos y adornitos para la casa. En Hong Kong las flores también tienen su propio mercadillo. El Big Garden es un laberinto de dulces aromas y plantas a las que se atribuyen poderes mágicos. En el mercadillo The Goldfish Market, los protagonistas son los peces exóticos en todas las formas y tonalidades, así como las peceras y los ornamentos acuáticos. Pero la originalidad de las zonas comerciales de Hong Kong van más allá. De hecho, en la calle de Yuen Po (Mong Kok) se reúnen los aficionados a los pájaros cantores, donde se pueden adquirir toda clase de objetos para su cuidado. Y todavía hay más. Existe un mercado dedicado a la cocina internacional. Se le conoce como So- Ho. Un punto de encuentro de lo mejor de los fogones de la ciudad y de otros países. Los productos típicos de la región también tienen su mercadillo. Las colecciones de seda y las ilustraciones chinas se exhiben en los tenderetes del mercado de Stanley. En cambio, en los puestos de la calle de Hollywood se pueden comprar antigüedades y artesanía. Es Hong Kong, uno de los grandes centros comerciales del mundo.

PUERTA DE ENTRADA A CHINA

Situada en una región prodigiosa, Hong Kong se ha convertido en el mayor puerto de Asia y en el segundo del mundo en tráfico comercial. Pero la antigua colonia británica es mucho más. Es la meca de la cocina asiática y cuenta con una gran variedad de restaurantes chinos y de cocina oriental y occidental (Stanley, Lan Kwai Fong o Jumbo Kingdom, un complejo de restaurantes flotantes). La región es la última perla de la corona. Un original viaje a la historia, la religión, las intrigas y la modernidad de sus calles con encanto y extravagancias. Reúne la esencia de Asia y hoy se ha consolidado como el escaparate de las nuevas tendencias en Extremo Oriente. Para el viajero, la isla de Hong Kong es también su entrada a la China.