Como pernoctar en un museo

DOCE MILLONES de euros. Eso es lo que ha costado que el Hotel Claris vuelva a convertirse en un referente de la modernidad contemporánea en la ciudad de Barcelona. La profunda reforma a la que se sometió recientemente ha afectado a las habitaciones –cuya decoración ha cambiado completamente–, a la recepción y al bar, aunque respetando siempre el lenguaje original del establecimiento.

Una de las principales novedades es la introducción de 200 piezas de arte precolombino de las culturas maya, chimú, nayarit, tairona, quimbaya, veracruz o jalisco, que complementan sus reconocidas colecciones privadas de arte egipcio, romano y budista, recopiladas durante más de 35 años a través de subastas internacionales, museos y coleccionistas. Así se percibe la gran pasión que el presidente de la cadena, Jordi Clos, siente por el arte.

La combinación de lujo y cultura se dirige a un huésped que aprecia las sutilezas y que es capaz de valorar el equilibrio entre el estilo más clásico y la modernidad.

En las habitaciones, el cliente encuentra una decoración atemporal, basada en la utilización de materiales nobles de altísima calidad: maderas de raíz de olivo y erable, con marquetería de palisandro, suelos de madera de merbau y roble envejecido, pan de oro en los techos y las paredes con decoraciones pintadas a mano, estucos, granito negro titanio de Brasil, mosaicos de vidrio y venturina…

Los cabezales de las camas han sido moldeados y esculpidos por artesanos de la Escuela de Arte Moderno de Cuenca. Se juega, asimismo, con los contrastes entre las lámparas originales y otras modernas, fotografías que conviven con cuadros clásicos y soluciones sorprendentes que esconden armarios o los convierten en los protagonistas de las estancias.

El nuevo Claris mantiene en el resto del hotel su elegante interiorismo. Se ha respetado la estructura del edificio, así como los ascensores panorámicos del gran patio que atraviesa el hotel y que le proporciona su cálida luz natural.

El restaurante de la terraza dispone de una estructura que lo resguarda o deja al descubierto según el clima.