LA ISLA ESMERALDA, apelativo con el que se conoce a Irlanda, otorga una idea de que el verde –en toda su gama de to- nalidades– es el color que predomina en esta isla. Recorrer el país de norte a sur o de este a oeste, en coche de alquiler, in- cluso en tren o autobús, puede resultar de lo más sencillo para todo turista que quiera pasar unas vacaciones inolvidables.

DÚBLIN, CUNA DE ARTISTAS
Aunque se trate de una ciudad tan relati- vamente pequeña –con sólo un millón de habitantes y de ellos el 50% con menos de 25 años–, pasear por las calles de Du- blín contagia de la viveza y actividad de sus gentes. Una forma de conocer el au- téntico espíritu –lo que se conoce como el craic irlandés– es acercarse a uno de los casi 1.000 pubs de la capital. El más antiguo, el Brazen Head, abrió sus puer- tas en 1688, aunque la historia de sus mu- ros cuenta que en el mismo emplaza- miento ya se ubicaba una posada desde 1198. En su interior han bebido y comido escritores y músicos ilustres como James Joyce o Van Morrison. Jonathan Swift, Oscar Wilde y los No- bel George Bernard Shaw, Samuel Bec- kett y Seamus Heaney son sólo unos ejemplos de la riqueza cultural que ha empapado desde siempre a la capi- tal de Irlanda. Pero es sin duda James Joy- ce (con dos mu- seos dedica- dos a su figura) el escri- tor al que todo Dublín profesa una gran devoción y rinde tributo a una de sus obras –el Ulysses– todos los 16 de junio. Además de las importantes colecciones que se pueden ver en el National Museum o en el Irish Museum of Modern Art, exis- ten otros muchos museos que son dig- nos de admirar: el GAA Museum, el ma- yor museo deportivo de Irlanda, sede de la Gaelic Athletic Association y cuna del hurling y gaelic football. Asimismo, la Old Jameson Distillery y el Guinness Store- house son visitas imprescindibles para co- nocer la esencia de la ciudad. El primero está dedicado al proceso de elaboración del whisky y el segundo muestra la ela- boración de la cerveza Guinness. Dublín es una ciudad joven y bulliciosa en la que se mezcla un gran banquete cul- tural con una vida nocturna vibrante. Pa- sear por las calles de la capital, salpica- das por las coloridas puertas georgianas que decoran muchos de sus edificios, ad- quirir desde lo último en moda hasta lo más tradicional en sus zonas de compras, coincidir con uno de los muchos festiva- les que se celebran durante todo el año o dejarse llevar por el bullicio de Temple Bar son algunas de las opciones que ofrece la capital de la Isla Esmeralda.

GIGANTES, AGUA…
Cuenta la leyenda que el gigante irlandés Finn MacCool, en un ataque de furia, y pa- ra poder llegar hasta su amada –que se encontraba en la isla de Staffa, en Esco- cia, donde se han encontrado columnas semejantes– creó esta escena de 40.000 formaciones basálticas. El espectáculo comienza a los pies del acantilado y termina desapareciendo ba- jo el agua del mar. De ahí el nombre del conjunto: La Calzada del Gigante. El Alto y Bajo Erne deja imágenes bellí- simas, con sus rompecabezas de islas en el interior de ambos lagos. Es la zona per- fecta para los amantes de la navegación, la pesca y los deportes acuáticos, donde se pueden encontrar puertos deportivos en los que alquilar barcos para pasar unas vacaciones, restaurantes con estupendo pescado fresco e incluso pubs a la orilla de ambos ríos…También destaca una obra maestra del golf: el Royal County Down, entre la dorada playa de Tyrella y al pie de las montañas Mournes. ¿Más? ¿Y la ciudad europea que mejor conser- va sus murallas? Es Londonderry y sus murallas fueron construidas entre 1613 y 1618. Y si se viaja a finales de octubre se deben ver los carnavales de esta ciudad, los más prestigiosos de toda la isla.

LA CAPITAL DEL NORTE
Belfast, la capital del Norte, muestra sus calles victorianas y sus edificios georgia- nos y eduardianos, que contrastan con la parte moderna de la ciudad. Visitas reco- mendadas en la ciudad son el Museo Po- pular y del Transporte del Ulster, donde se narra la historia del norte de Irlanda de principios del siglo XX, además de poder ver piezas de los naufragios de la Arma- da Invencible; la catedral de Santa Ana, que se tardó 77 años en terminar, o el mu- seo del Titanic, todo un emblema de la ciudad. Pero este año Belfast es mucho más. Desde octubre y a lo largo de todo el 2006 tendrá lugar el Festival de Belfast, un año repleto de acontecimientos artís- ticos, culturales, deportivos, musicales….

EL OESTE, DE NORTE A SUR
Toda la parte oeste de la isla se ca- racteriza por lo cambiante que puede resultar su paisaje. El turista pue- de encontrarse en medio de kilómetros de playas de arena fina y dorada y de re- pente hallarse en lo alto del acantilado más espectacular. Vertiginosas elevacio- nes, escarpados cabos, verdes prados y valles, islas maravillosas cercanas a la cos- ta, parques naturales e incluso el monu- mento funerario de la edad de piedra más grande del mundo y datado hace más de 5.000 años. Según se va hacia el sur aparecen va- rias de las joyas por las que es conoci- do este maravilloso país. Una de ellas es el Parque de Connemara, en el Condado de Galway, un parque nacional de gran belleza paisajística. Lagos y montañas en- galanados por 2.000 hectáreas de turba, con el añadido de sus gentes y costum- bres. Los amantes de las sensaciones únicas podrán disfrutar de unas vistas ver- ticales impresionantes de 210 metros de altura y 8 kilómetros de longitud en el Condado de Clare. Son los acantilados de Moher. Aunque también se podría aña- dir la inscripción no apto para cardíacos y para aquellos que sufran vértigo, pero en cualquier caso, acercarse gateando hasta los límites de los acantilados es una experiencia que no se olvidará en la vida. También en el Condado de Clare se en- cuentra el Parque Nacional The Burren, una región caliza que ocupa aproxima- damente 500 kilómetros cuadrados. Po- see fantásticos sistemas de cuevas por lo que es fácil imaginarse toda la belleza y tesoros que aguardan al turista. Un pa- raíso para botánicos y exploradores de ruinas históricas. La característica básica de la penínsu- la de Dingle, en el Condado de Kerry, es la belleza intensa del lugar. Innumerables playas de arena fina, que han converti- do la zona en un reclamo para los aman- tes del windsurf, construcciones medie- vales que abundan por toda la región, y en el interior del condado los jardines más grandes del mundo: Muckross Gardens

PRESENCIA ESPAÑOLA
Cork se ha convertido en la estrella irlan- desa de este año. Desde que en enero se diera el pistoletazo de salida con su inauguración como Capital Europea de la Cultura 2005, han pasado por esta ciu- dad incontables artistas de todas partes del mundo y de Irlanda. La presencia es- pañola no pasa desapercibida. Artistas de la talla de Carlos Núñez, la compañía de teatro de la enérgica Sol Picó, un es- pacio reservado a la guitarra española (el próximo mes de noviembre) o el modelo tomado de Barcelona para celebrar un Día del Libro… son sólo algunos ejem- plos que se han visto en Cork, la ciudad con más pubs por kilómetro cuadrado. Pero el condado de Cork ofrece mil y una opciones para aprovechar la estan- cia. Cada pueblo, cada ciudad de este condado está impregnado de historias que harán que el turista que va quiera re- gresar una y otra vez. En el cabo de Mi- zen se encuentra el faro de Mizen Head, rodeado por sus abruptos acantilados y desde cuyo exterior existen unas vistas excepcionales del Atlántico. Si continúa la marcha hacia el sureste el visitante topa con el condado de Wa- terford y su capital. En este condado sor- prende entre otros atributos su costa, una parte de ella recibe el nombre de la cos- ta del cobre. Abarca unos 25 kilómetros y seis pequeñas aldeas –desde Fenor hasta Stradbally–. Está considerado co- mo uno de los 17 centros geológicos de Europa, y el único que existe en Irlanda. Cuevas, acantilados y un sinfín de ense- nadas que son el capricho de cualquier explorador. Las calles de la capital (Wa- terford) esconden tesoros como los que se pueden ver en el Treasures Museum of Waterford, con importantes objetos que describen la historia de la ciudad, o Re- ginald’s Tower, el edificio cívico más anti- guo del país.

CASTILLOS Y MUCHA OPERA
Castillos los hay por todo el país y sería imposible hablar en estas páginas de la historia de todos y cada uno de ellos, pe- ro sí que es obligatorio nombrar dos gran- des ejemplos, el castillo de Lismore y el de Kilkenny. El primero, en el condado de Waterford, está situado sobre un empla- zamiento único que ofrece unas vistas in- creíbles. Eso sí, sólo los jardines están abiertos al público. Entre sus muros na- ció y vivió el gran filósofo y padre de la química moderna Robert Boyle, hijo del rey Richard Boyle. El segundo, en el con- dado de Kilkenny, es un castillo del siglo XII. Está rodeado de 20 hectáreas de jar- dines. Estuvo ocupado por la familia Bu- tler hasta 1935. En 1967 fue donado al pueblo irlandés para que su interior pu- diera ser visto. En Wexford tiene lugar cada año uno de los festivales de ópera más peculiares e importantes de todo el mundo, el Wex- ford Festival Opera. Este año tendrá lu- gar del 20 de octubre al 6 de noviembre. Durante 18 días la ciudad de Wexford pa- sará de ser una localidad con un modo de vida relajado a convertirse en una ciu- dad bulliciosa y que se viste con sus me- jores galas. Sus calles estrechas, antiguas y con ese toque vikingo que caracteriza a toda la ciudad, se llenan de público ve- nido de todas partes del mundo, apode- rándose literalmente de la ciudad. Pero además de ópera, Wexford nos ofrece un auténtico museo de castillos y abadías, aldeas costeras acogedoras, numerosas y hermosas playas, todas ellas conside- radas algunas de las playas más seguras de Irlanda.