YA NO HAY QUE BUSCAR MÁS. La tranquilidad y el relax encontraron su lugar en el mundo en un pequeño rincón situado en la parte más noroccidental de Tenerife. Se llama Isla Baja –también se conoce como El secreto de Tenerife– y es una zona integrada por cuatro municipios únicos: Garachico, Buenavista, Los Silos y El Tanque. La Isla Baja no forma parte de los circuitos turísticos tradicionales. El viajero tiene aquí la posibilidad de conocer lugares insólitos, paisajes espectaculares y un medio natural que invita a la relajación y el descanso, pero también a la aventura y el ocio al aire libre. Uno de los grandes atractivos de esta zona de la isla es la posibilidad de practicar deportes como el senderismo, cicloturismo, buceo, surf, pesca, golf… la lista es interminable. A ello ayuda su clima agradable y suave, con una temperatura media de 22 grados que se prolonga durante todo el año, 12 meses de suave primavera para disfrutar al máximo de todas las posibilidades de ocio de esta singular comarca. Los alojamientos de carácter rural y los pequeños establecimientos con encanto son una buena opción para el visitante que desee entrar en contacto directo con la naturaleza. Existen numerosas casas solariegas y antiguas casonas, convertidas hoy en hoteles con mucho sabor, donde se mezclan tradición y diseño para ofrecer ambientes únicos y, en definitiva, unas vacaciones diferentes.

RINCONES MARAVILLOSOS

En los pueblos de la Isla Baja, plagados de rincones maravillosos y de construcciones arquitectónicas dignas de admiración, un simple paseo se convierte en un verdadero placer y una aventura para los sentidos. Sus calles acogen una tradición apegada a la tierra y el mar, y en ellas es posible conocer peculiares formas de artesanía, como aperos de madera o cestería. Otra manifestación cultural de gran importancia es la gastronomía, capítulo en la que destacan excelentes pescados y mariscos, deliciosos vinos de la tierra y una afamada repostería. El casco histórico de la villa y puerto de Garachico ostenta la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Porque sus calles, y también sus plazas, guardan todo el color de la arquitectura más tradicional de Tenerife. El océano juega también un papel fundamental en este pueblo, donde sus piscinas naturales, creadas por la lava del volcán que arrasó gran parte del pueblo en el siglo XVIII, invitan a un relajante baño en el mar. Los caseríos casi perdidos que aún permanecen habitados hablan de El Tanque, un municipio que destaca por su riqueza natural. Más de la mitad del territorio está integrado en alguno de los cinco espacios protegidos de la zona. Especialmente llamativo, por sus paisajes, resulta el camino hacia el Puerto de Erjos, a cuyo pie reposa una zona boscosa de gran belleza. En el corazón mismo de Isla Baja, Los Silos sorprende al visitante con joyas de la naturaleza como el Monte del Agua, donde aún puede observarse y tocarse la laurisilva, una reliquia de la era terciaria que compone un frondoso bosque de lauráceas de aspecto casi selvático. Y Buenavista del Norte es naturaleza en estado puro. A este municipio pertenece cerca del 70% del Parque Rural de Teno, una de las más espectaculares maravillas naturales de Tenerife. Su gran riqueza faunística es la que le ha hecho merecedora del reconocimiento como Zona de Especial Protección para las Aves. Enclaves como Teno Alto, Carrizales, el Caserío de Masca, El Palomar o Las Portelas son de obligada visita dentro del parque rural.