Visita a glaciares, cataratas, manantiales termales y géiseres.

Conocida popularmente como la tierra del fuego y el hielo, Islandia es un país con una actividad geológica que atrae tanto a científicos como a todo tipo de viajeros, ya que esta característica le convierte en lugar idóneo para realizar numerosas actividades al aire libre, tanto excursiones como la práctica de deportes. En relación a todo ello, sin lugar a dudas, el factor común en los paisajes de la isla es el agua en todos sus estados y, en consecuencia, sus efectos en el ecosistema. Y es que este país seduce, sobre todo, por albergar naturaleza en estado puro, gracias al estrecho vínculo que existe entre sus habitantes y el suelo que pisan.

Siendo el tercer campo de hielo más grande del mundo, este elemento ocupa más de 11.922 km² de Islandia, por lo que alrededor del 15% del país es agua en estado sólido. De hecho, cuenta con el glaciar más grande de Europa, el Vatnajökull. Hacer una visita en moto de nieve por esta impresionante masa de hielo es espectacular, ya que bajo toda la masa helada se encuentra el volcán que acuña el mismo nombre. Además, es posible explorar las cavernas de hielo dentro del glaciar, así como la laguna glacial de Jökulsárlón, que también ha servido de decorado en películas como Muere otro día, Panorama para matar y Lara Croft: Tomb Rider. Una navegación por estas frías aguas es muy recomendable ya que cuenta con icebergs flotantes creando una imagen espectacular.

spa Islandia

Spas naturales:

Por otro lado, hay que destacar que también sale a la superficie agua termal en forma de manantiales, lagunas y ríos. Este fenómeno espontáneo ofrece la posibilidad de bañarse en plena naturaleza, rodeado de una incomparable belleza. Los islandeses han sabido aprovechar estos legados naturales, ricos en minerales muy beneficiosos para la salud, convirtiéndolos en piscinas naturales, e incluso spas, cuyas aguas pueden llegar a alcanzar los 40° C. La Laguna Azul, próxima a Reikiavik, y el lago Mývatn, son de gran belleza y los más famosos, ambos perfectos para darse un respiro y desconectar, además de poder solicitar algún tratamiento corporal para revitalizar cuerpo y mente.

Respecto al estado gaseoso, la palabra géiser tiene su origen en Islandia, ya que dentro de la zona de Geysir, que pertenece al denominado Círculo Dorado, se encuentran numerosas fuentes termales que lanzan agua y vapor hasta grandes alturas. Este fenómeno se debe a que a gran profundidad, bajo el campo del géiser, el magma calienta el agua de lluvia y del deshielo y al estar presionada por la roca y el agua superficial no puede hervir y convertirse en vapor, por lo que se dispara en forma de gas y expulsa agua hacia arriba. El más potente en la actualidad se conoce con el nombre de Strokkur, que cada seis minutos entra en acción y que, por lo tanto, regala al visitante un espectáculo seguro.

Tras el deshielo, ríos llenos de pesca y grandes cascadas:

Gracias al deshielo de los glaciares, Islandia es muy rica en ríos, donde practicar la pesca del salmón y de la trucha ártica, así como un paseo en canoa, rafting, buceo o snokelling. Dentro del Parque Nacional del Vatnajökull, de 12.000 km², se halla la catarata más caudalosa de Europa, Dettifoss. Otra cascada de obligada visita se encuentra en el Círculo Dorado, que se compone de Gullfoss, la Cascada Dorada, así como del Parque Nacional de Thingvellir, lugar sagrado de Islandia, pues aquí se reunía el Albing, el primer parlamento democrático del mundo.

Geotermia, vapor y gases que huyen del infierno:

Más allá de los archiconocidos géiseres, otra de las revelaciones de la actividad geotérmica que tiene lugar en tierras islandesas son las fumarolas, zonas en las que el agua sobrecalentada sale a la superficie en forma de vapor. Al este del país, se encuentra Námaskard, una extensa región repleta de fenómenos geotérmicos, como por ejemplo respiradores de vapor o fumarolas, pozas de barro hirviendo y solfataras, es decir, aberturas que expulsan gases sulfurosos a unos 60 grados centígrados, como si quisieran escapar del mismo infierno. De hecho, el olor a azufre ayuda a hacerse esta impresión. Otro caso impactante se produce en la zona
de Hverir, donde los gases hacen un particular ruido al salir por las chimeneas sulfurosas, sonando como si de un grito se tratase.

Una buena forma de descubrir la excepcional geografía islandesa es a través de un viaje guiado, como los que ofrece la agencia especializada Island Tours.

Mas información: www.islandiatours.es