SI ALGUIEN quiere viajar a las raíces de la sociedad actual, sin duda debe empezar por Jerusalén. Capital del actual estado de Israel y sueño palestino, la ciudad vieja es considerada sagrada por las tres grandes religiones monoteístas, que sitúan entre sus muros hechos clave de su historia. De hecho, en ningún lugar se concentran tantos lugares de peregrinación como en la parte oriental de la ciudad, donde se entremezclan diferentes comunidades nacionales, religiosas y étnicas.

Jerusalén Este, de apenas 1 kilómetro cuadrado, se divide en cuatro barrios distintos: el armenio, el cristiano, el judío y el musulmán. Y dominando toda la zona, rodeada de un halo de misticismo, el Monte del Templo o la Explanada de las Mezquitas (según la fe de cada cual) recuerda que ya era importante 3.000 años atrás, cuando comenzó a forjarse la civilización tal y como se conoce en pleno siglo XXI. Una ley de 1967 garantiza el acceso libre a los lugares sagrados a los miembros de los diferentes cultos, algo clave para la convivencia.

Para los judíos, la ciudad es santa en sí, después de la revelación de Dios a David, de que ellos eran el pueblo elegido y este su centro espiritual y nacional. En ella se encuentra el muro de las lamentaciones, último vestigio del templo construido por Herodes sobre las ruinas de la iglesia de Salomón y destruido por el imperio romano 2.000 años atrás, donde los creyentes rezan –hombres y mujeres separados– y depositan entre sus rendijas pequeños papeles con plegarias y oraciones.

Por otro lado, en el centro de la explanada se encuentra el Domo de la Roca, el templo musulmán más importante de la ciudad, construido entre los años 687 y 691, sobre la roca desde la cual, según revela el Corán, Mahoma ascendió al trono de Dios tras un travesía nocturna desde la ciudad de Medina.

LUGAR SANTO

Por último, es también aquí donde se encuentra la iglesia del Santo Sepulcro, el lugar más santo del cristianismo, donde Jesús fue crucificado, sepultado y, posteriormente, resucitado. Aparte, repartidos por todo Jerusalén, aparecen diversos espacios donde se protagonizaron algunos de los hechos clave recogidos en la Biblia, como la habitación donde se celebró la última cena junto los 12 apóstoles, el Monte de los Olivos o la Vía Dolorosa, el camino que siguió con la cruz a cuestas hasta llegar al lugar del calvario.

Jerusalén es una de las ciudades más antiguas del mundo, y con mayor carga espiritual para una buena parte de la población mundial. No obstante, no todo se basa en la religión. La capital israelí también es vibrante y vital, abocada a la cultura contemporánea, con festivales de cine, conciertos, centros comerciales, restaurantes, y clubs. Fuera de las murallas, destacan vecindarios como Mea Shearim (barrio idóneo para adquirir recuerdos de estilo judaico), Nahlaot, Ein Kerem o Rehavia, poblado de edificios construidos siguiendo la tendencia marcada por la escuela Bauhaus. Y es que 3.000 años de historia no son suficientes para acomodarse. Jerusalén brilla por su pasado, pero también por su futuro. Eso sí, conocida durante siglos como la ciudad de la paz, ya es hora que comience, de nuevo, a hacer honor a su nombre.

Desde la moderna Tel-Aviv hasta la popular Belén.

La agencia de viajes a través de internet Vamosdeviaje.com propone un recorrido por los lugares más interesantes de Tierra Santa. Un viaje de ocho días que comienza por Tel-Aviv –una ciudad moderna, divertida y abierta– y continúa por Cesárea, la bulliciosa ciudad de Haifa, Galilea, el lago Tiberiades, Nazaret, Jerusalén y Belén.

Las salidas son todos los lunes, miércoles, jueves y domingos. Un país apasionante que se encuentra a tan solo 4 horas y media en avión, en el que los israelís reciben al visitante con una sonrisa y un amable shalom, palabra hebrea que significa paz o bienestar.

La ruta por la parte central de Israel, de ocho días y siete noches y denominada Cuna de Civilizaciones, cuesta desde 1.225 euros, con las tasas incluidas.