EL DESIERTO DE JORDANIA, famoso gracias al mítico personaje de Lawrence de Arabia; el río Jordán, donde fue bautizado Jesucristo por el profeta San Juan el Bautista; el Mar Muerto o la ciudad ancestral de Petra, que aparece en la película Indiana Jones, son quizá los lugares más conocidos por el imaginario occidental. Poco más conoce Europa de Jordania. Sin embargo, este país árabe está lleno de contrastes. Enclave bíblico, forma parte de Tierra Santa, de indiscutible belleza y atractivo por sus yacimientos arqueológicos, balnearios, gastronomía, tranquilidad y, al mismo tiempo, aventura. Cuna de la civilización, origen de la historia y la cultura. Aun- que de mayoría musulmana, hay libertad religiosa. Muy diferente a sus vecinos -Israel, Siria y Arabia Saudí-, por ser el más seguro y pacífico de Oriente Próximo. La Jordania moderna es también sumamente acogedora. El visitante llega a sentirse mimado por sus gentes. Ammán, capital del reino hachemí, podría ser el inicio de su estancia. Hay una intensa vida comercial y artística, hoteles, tiendas y galerías de arte de primera categoría. La magia de los ancestros reside en la antigua Ciudadela, con el Templo de Hércules, el palacio Omeya y una iglesia bizantina. Hay un Teatro Romano del 151 d.C. y diversos museos. A media hora se encuentra Salt y Fuheis, pueblos pintorescos, con talleres artesanos y música tradicional de laud. A la salida de la capital, se encuentra Mádaba o La ciudad de los mosaicos. Una población de más de 4.500 años de antigüedad y uno de los recorridos más memorables de Tierra Santa. A diez minutos está el monte Nebo, donde se cree que murió Moisés; Maqueronte, la fortaleza de Herodes el Grande, donde fue decapitado San Juan Bautista, y las fuentes termales de Zerqa Ma’in y Zara. Una excursión completa podría acabar en el valle del Jordán y el Mar Muerto, el punto más bajo de la Tierra. No hay rastro de vida en sus aguas por la alta concentración de salinidad. Por ello, se puede experimentar la sensación única de flotar en el mar y también se hacen tratamientos de belleza. La riqueza arqueológica se halla en la rojiza ciudad de Petra, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Está en el sur, a tres horas de Ammán por la moderna carretera, y situada en el fondo de una profunda garganta del desierto. Queda oculta de toda vista por montañas y sólo se puede acceder por un pequeño desfiladero. Durante más de 1.000 años quedó alejada de cualquier trazo humano, hasta ser redescubierta en 1812. Es el primer destino turístico del país. El otro es Jerash, de notable interés por las ruinas de los diferentes pueblos que ocuparon el territorio y por su Festival de Arte y Cultura, que se celebra en el mes de julio. El paisaje desértico más extenso y majestuoso de Jordania es el Wadi Rum. Los más aventureros podrán volar en globo sobre él, los amantes del senderismo recorrerán sus colinas (que llegan a alcanzar los 1.754 metros de altura) y los más tranquilos posiblemente preferirán un paseo a camello o compartir un café con los beduinos del desierto. Como constraste está el golfo de Aqaba, con playas de arena fina y arrecifes de coral: se puede practicar submarinismo y contemplar los mejores fondos marinos del Mar Rojo. Jordania es un país fácil de recorrer y con amplia oferta para todos los públicos.