Capital: La Valeta
Superficie: 316 km2
Población: 453.000 habitantes
Ciudad más poblada: Birkirkara
Idiomas: Maltés e inglés
Moneda: Euro

www.visitmalta.com

El archipiélago ofrece un clima benigno para disfrutar de actividades al aire libre como el senderismo, que permite descubrir los fértiles valles y los sobrecogedores acantilados.

Texto Xavi Datzira

LOS AMANTES de los deportes de invierno no tendrán Malta entre sus opciones preferidas, ya que la permanente falta de nieve hace que en este pequeño país mediterráneo ubicado al sur de la isla de Sicilia no se pueda esquiar, practicar snowboard o patinar sobre hielo. Sin embargo, quizás de forma paradójica, esta
falta de nieve es una de las numerosas razones por las que Malta se muestra, año tras año, como un destino invernal muy solicitado. Seguramente, porque se convierte en un refugio contra los rigores invernales, que permite disfrutar de esta estación –con la Navidad y las celebraciones de Fin de Año incluidas– sin tener
que embutirse un jersey tras otro para conservar algo de calor corporal.

Aunque la época más fría en Malta es de noviembre a marzo, lo más habitual es que luzca un precioso cielo azul la mayoría de las mañanas. Incluso en los días en los que el termómetro se sitúa en la zona más baja, todavía sigue siendo una temperatura ideal para disfrutar tranquilamente de una taza de café en cualquiera
de sus terrazas mientras se contempla el tranquilo y celeste mar que rodea este archipiélago. Aunque es necesario el uso de prendas calientes (una bufanda y un chubasquero no vienen mal), es probable
que el visitante acabe por sacárselas tras un corto paseo o después de un rato sentado al sol. En este sentido, las temperaturas durante el día raramente bajan de los 10 grados, y eso cuando realmente
hace un día frío.

Durante el invierno, los paisajes naturales de la isla gozan de un lavado de cara. Después de un cálido verano, se cultivan los campos, mientras las áreas naturales arboladas recuperan su vitalidad. Así, su brillante tonalidad verde se despliega sobre Malta y sobre las colinas bajas de Gozo, otorgándoles un look delicado y
aterciopelado. La amplia variedad de flora empieza a florecer durante los suaves inviernos de Malta, trayendo vida a muchos de los fértiles valles y desfiladeros que recorren la isla. Geranios, adelfas, margaritas, alcaparras, tomillo, hinojo, pinos, acacias, eucaliptos, palmeras, datileras y olivos, adornan el perfil más salvaje de Malta y Gozo.

Hay muchas formas de descubrir la zona menos explorada del archipiélago. Si uno desea hacer algo fuera de lo común, una posibilidad puede ser a través de una de las sorprendentes rutas a pie, creadas específicamente para senderistas, como son las de Girgenti, Bahrija, Dwejra Line o Marfa Ridge, en Malta; o Ramla, Saltpan, Ta Gurdan o Dahlet Qorrot, en Gozo. Puntos de referencia. Estos sencillos caminos son fáciles de recorrer y ofrecen una buena y detallada visión de los numerosos puntos de referencia históricos, así como de paisajes imponentes y únicos.

Molinos de viento, torres y capillas que datan de siglos atrás se encuentran a menudo a lo largo del recorrido. Además, los viajeros pueden parar y observar los sobrecogedores acantilados de Malta, las
cuevas naturales talladas en el terreno, así como solitarias y pintorescas granjas.

Muchas de las rutas llevan al caminante a los puntos más altos de las islas, donde las impresionantes vistas del paisaje y el Mediterráneo pueden disfrutarse en cualquier momento. Hay que recordar que, para estos paseos, sombrero y protector solar son muy recomendables, incluso con las temperaturas más frescas. Algo
que dice mucho del invierno maltés y de su acogedora suavidad climática.

Si se quiere disfrutar intensamente de la naturaleza del archipiélago maltés y alejarse  de los entornos más urbanos, existe la posibilidad de alojarse en una casa rural con diversas habitaciones y comodidades
como piscina, yacusi y zona de barbacoa.

Se pueden encontrar diversas opciones en HouseTrip (www.housetrip.es).

LA EXCURSIÓN

Naturaleza

COMINO, LA PEQUEÑA ISLA ESCONDIDA

El invierno también es una buena época para descubrir sin agobios Comino, una pequeña isla que se
esconde entre Malta y Gozo. El enclave solamente ocupa unos 3,5 kilómetros cuadrados, no tiene
coches y, a excepción de su único hotel, apenas tiene habitantes. Eso hace que sea todo un espectáculo
natural, capaz de mostrar la esencia mediterránea en estado puro, sin que el ser humano la haya maltrecho
con sus construcciones. Suele ser un destino habitual para practicar submarinismo, aunque también
reserva buenas experiencias para senderistas y fotógrafos. Al no tener áreas urbanas ni tráfico, el aroma
del tomillo y otras hierbas salvajes se percibe fácilmente.

Su mayor atracción es la Laguna Azul, un espacio de brillantes aguas de color turquesa rodeado de arena
blanca, ideal para pasar un día de navegación a bordo de un crucero o en un velero.