La región alberga espectaculares chimeneas de roca, ciudades subterráneas de hasta 80 metros de profundidad e iglesias prehistóricas enclavadas en las montañas

Una bella leyenda cuenta que antiguamente, en la Capadocia convivían en perfecta armonía los hombres y las hadas. Esta convivencia se vio alterada cuando un hombre y un hada se enamoraron, lo que estaba totalmente prohibido y que se castigaba con la muerte. Pero la reina de las hadas, enternecida por la pareja de enamorados, perdonó a los amantes, y para evitar que volviera a ocurrir hizo que todas las hadas se convirtieran en palomas. A partir de entonces, los habitantes de la Capadocia cuidan a las palomas que viven en las formaciones geológicas típicas de la región, conocidas como las chimeneas de las hadas.

Y es que un viaje a Turquía bien merece una escapada a la zona de la Capadocia, una de las regiones más antiguas de Anatolia, ubicada en el triángulo formado por los pueblos de Nevsehir, Avanos y Urgüp. Considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la Capadocia posee una formación geológica única en el mundo que la convierte en un marco increíble que sorprende a los visitantes que deciden adentrarse en las entrañas de la Turquía más primitiva. Espectaculares formas geológicas, monolitos de roca, ciudades subterráneas de hasta 80 metros de profundidad, cuevas con frescos bizantinos perfectamente conservados e iglesias prehistóricas enclavadas dentro de las mismas montañas es lo que promete este viaje al pasado.

Escondites cristianos. El epicentro de esta vasta región es el pequeño pueblo de Göreme. En él, el visitante podrá disfrutar de un espectacular museo al aire libre en donde se encuentran algunas de las iglesias y monasterios cristianos más antiguos y mejor conservados de la zona. Bastará un simple paseo a pie por la zona para poder admirar sus grandiosas chimeneas, así como las primitivas estancias excavadas en la roca que servían de escondite para los primeros cristianos.

Pero aparte de los mágicos paisajes al aire libre que se encuentran difuminados a lo largo de toda esta zona, hay una visita que bien merece la pena: alguna de las ciudades subterráneas, como las de Kaymakli y Derinkuyu, cerca de Nevsehir, dos de las más de 40 que los primeros cristianos construyeron bajo tierra para ponerse a resguardo de sus perseguidores, evolucionando desde los primeros escondrijos. Estas ciudades atraen a miles de visitantes cada año, y sus más de 20 niveles de habitabilidad bajo tierra son aún hoy transitables. Una visita de enorme interés que, no obstante, no está recomendada para personas claustrofóbicas.

Vista panorámica. De las entrañas de la tierra al aire libre, porque para poder hacerse una idea de la grandiosidad de la Capadocia es imprescindible contratar un viaje en globo aerostático. Esta experiencia única es una de las más solicitadas por los turistas que se acercan hasta esta región, y es que la espectacularidad de las vistas que se pueden apreciar desde el globo bien merecen la pena. Suelen realizarse a primera hora de la mañana, por lo que los globos alzándose todos a la vez con las primeras luces del día supone un auténtico espectáculo difícil de olvidar.

Así, y como colofón de un viaje único, alzarse hasta lo más alto permitirá al viajero divisar las chimeneas, los profundos cañones y los espectaculares valles de la Capadocia, como una de aquellas hadas legendarias.

Texto C. V.