EL 14 DE JULIO del 2012 Gustav Klimt (1862-1918) soplaría 150 velas para celebrar su cumpleaños. Una fecha tan significativa no podía pasar desapercibida y Viena le rinde homenaje con la conmemoración del Año Klimt.

Diversas exposiciones exhibirán unas 800 obras del genial pintor austriaco en lo que será la muestra más multitudinaria dedicada a un artista único e irrepetible que revolucionó la pintura. Nunca hasta ahora se habían podido contemplar tantos klimt juntos y, solo por eso, vale la pena visitar la bella ciudad del Danubio, uno de los destinos preferidos por los turistas de todo el mundo. Por algo la empresa internacional Mercer la ha vuelto a elegir la urbe con mejor calidad de vida entre 221 metrópolis del planeta por tercer año consecutivo.

“Estoy convencido de que no soy una persona especialmente interesante. Si alguien quiere saber algo de mí puede contemplar atentamente mis pinturas y tratar de descubrir a través de ellas lo que soy y lo que quiero”,

declaró el pintor modernista sobre sí mismo. Un consejo que ahora cobra mayor sentido con la celebración del Año Klimt. Sus obras demuestran que fue un pintor extraordinario que revolucionó la vida cultural y artística de la Viena de 1900 y explican por qué continúa siendo uno de los artistas austriacos más admirados. Los expertos señalan que su obra creativa documenta la transformación de la pintura desde el arte decorativo de la época historicista hasta la abstracción.

“En sus trabajos, Klimt separa el ornamento de manera singular de su contexto artesano y decorativo y lo eleva a categoría propia”,

destaca Agnes Husslein-Arco, directora del Museo Belvedere. No hace falta ahondar en la biografía del autor de El beso para descubrir que era un bon vivant, amante de las mujeres, el alcohol y la buena mesa. Los retratos femeninos causaron una gran impresión en la época e ilustran el auge de la burguesía del 1900. Pintor compulsivo, Klimt se levantaba temprano, hacía ejercicio, se regalaba un desayuno opulento y pintaba ininterrumpidamente hasta la tarde. Luego salía al teatro, asistía a alguna fiesta privada o acudía a un café o a un mesón típico vienés a pasar el rato. La influencia de su arte –Oskar Kokoschka y Egon Schiele son sus discípulos más aventajados– inspiró a las siguientes generaciones.

Diez exposiciones.

Con motivo de honrar el 150 aniversario de su nacimiento, Viena reúne diez exposiciones especiales en torno a la figura de Gustav Klimt y su obra. Pinturas, dibujos, bocetos, estarán a la vista del público, que podrá comprobar in situ la genialidad del pintor modernista. Entre las muestras más representativas destaca, en primer lugar, el Museo Belvedere, que posee la mayor colección de cuadros del mundo del artista austriaco, con El beso, su pintura más famosa, a la cabeza. También se exhiben otras dos obras maestras: Girasol y Familia, procedentes del legado del coleccionista de arte Peter Parzer. El Museo Leopold ofrece una visión cercana de la personalidad de Klimt mediante pinturas de fama mundial y la correspondencia de viaje del artista. La muestra se complementa con numerosas fotografías de la época. El Wien Museum presenta por primera vez en su totalidad una magnífica colección de obras del pintor austriaco, así como cerca de 400 dibujos y la pieza más valiosa del museo: el Retrato de Emilie Flöge (1902). El artista Gerwald Rockenschaub también se ha sumado al Año Klimt diseñando una plataforma para exponer el Friso de Beethoven de la Secesión que permite, por primera vez, contemplar de cerca la obra que ocupa toda la sala. Otra propuesta interesante son las pinturas que adornan los intercolumnios de la escalinata del Museo de Historia del Arte, que se pueden contemplar desde un puente situado a 12 metros de altura. No cabe duda que Gustav Klimt fue el artista más descollante de su época. Y que sus obras siguen despertando hoy la admiración del público. Estas exposiciones así lo atestiguan. Y son la excusa perfecta para viajar hasta Viena con la intención de redescubrir la ciudad siguiendo el rastro de Klimt.

Más Información:

www.vienna.info
www.klimt2012.info

Texto: Alberto Larriba