París es la capital de la elegancia y el savoir faire, pero también de la moda, el prêt-à-porter y la alta costura. Aunque toda la ciudad está repleta de románticos rincones, escenarios de película y avenidas con mucho estilo y glamur, el epicentro del lujo francés reside en la Rue du Fabourg Saint-Honoré.

A lo largo de esta famosa calle, se disponen elegantes escaparates de las firmas más prestigiosas del mundo, formando una interminable feria de vanidades que se distribuye entre el Palacio del Elíseo y algunas de las embajadas más importantes. En ella, los amantes del lujo más exclusivo pueden disfrutar de una auténtica joie du shopping única, y es que algunas de las históricas maisons de moda francesas empezaron sus imperios en esta calle: Lanvin, Hermés, Goyard, Yves Saint Lauren, o la emblemática Chanel en la Rue Cambon.

La concurrida Rue du Fabourg Saint-Honoré y las calles aledañas, siempre esconden pequeñas joyas que no todos los transeúntes saben descubrir. Los escaparates de chez Hermès en el número 24 son tan célebres como sus conocidos carrés de seda o sus emblemáticos bolsos. Ideados por Leila Menchari, cuatro veces al año, y con una fastuosa ceremonia, se descubren estas vitrinas, que transportan al transeúnte a lejanos y exóticos lugares. Goyard es otra parada obligatoria para cualquier jetsetter internacional, y es que comprar una maleta de viaje Goyard es comprar un trocito de historia y de arte francés extremadamente exclusivo. La boutique sigue abriendo sus puertas en el 233 de la Rue Saint-Honoré, donde las abrió por primera vez en 1853. Otra preciada joya es la cordonnerie Minuit Moins 7, un centenario taller de calzado en la galería Véro-Dodat donde se restauran las emblemáticas suelas rojas de los zapatos más deseados, los Louboutin. Una de las boutiques más cool del planeta, Colette, parada obligada de estilistas, editores de moda y trendsetters internacionales, reúne ediciones limitadas de las marcas más exclusivas y gadgets únicos.

Bocados. Una jornada de shopping siempre abre el apetito. El conocido Hotel Costes, punto de encuentro de gente guapa, es ideal para tomar un tentempié; aquellos que les gusta ver y ser vistos tienen una cita en el Bar 8, del Mandarin Oriental; y en la encantadora brasserie Ferdi elaboran la hamburguesa con queso favorita de celebrities como Penélope Cruz. Los alrededores de la Madeleine albergan un gran número de tiendas gurmet de lujo como Fauchon o Hediard. Estos templos de la gastronomía de fama internacional venden los productos más exquisitos y hacen las delicias de los amantes de la buena mesa. ¿Una curiosidad? Los lavabos modernistas de la Madeleine, de 1905, son una joya arquitectónica que bien merece una visita.

Un paseo por la Rue Saint-Honoré y sus alrededores satisfará a los incondicionales del lujo y la calidad más exclusivos. Así, entre emblemáticas boutiques de moda como Chanel, fastuosos hoteles como el Crillón, institutos de belleza centenarios como Guerlain o famosísimos restaurantes como Maxim’s, el visitante puede sentirse como una moderna María Antonieta, e impregnarse de ese particular encanto francés que configura la esencia más chic de París.

Texto Carlos Vidal