POSIBLEMENTE La Haya no sea el destino que uno tiene en mente a la hora de visitar Holanda. Pero es una de las ciudades más especiales del país, y la tercera más grande de los Países Bajos, después de Ámsterdam y Róterdam.

De hecho, Den Haag o La Haya, es la ciudad de los palacios y las avenidas, de las embajadas y los ministerios y es la sede del Gobierno de los Países Bajos y de la Corte Internacional de Justicia, así como la residencia oficial de la familia real holandesa. Una ciudad muy tranquila y agradable, llena de monumentos, palacios singulares y barrios históricos. Además, su ubicación privilegiada –al lado del mar, con la famosa playa de Scheveningen– hace de La Haya la ciudad balneario más conocida de la costa holandesa, ideal para tomar el sol en verano, practicar surf y recorrer el muelle de Scheveningen mientras se disfruta de sus fabulosas vistas sobre el mar, la playa, el paseo marítimo y el famoso Hotel Kurhaus. Y es que esta bonita zona de la ciudad, que se llena de vida durante los meses más calurosos, tiene una magnífica oferta de ocio: cines, teatros, museos, tiendas, escuelas de surf, eventos deportivos y muchísimos restaurantes y chiringuitos en los que poder degustar el exquisito marisco local o su famoso arenque.

Uno de los aspectos más destacados de La Haya es, sin lugar a dudas, la intensa vida política de la ciudad, algo que queda perfectamente reflejado en algunas de sus edificaciones más representativas, como el Binnenhof, centro neurálgico de la política en Holanda, en el que desde hace siglos se debaten todos los asuntos políticos y de estado; o el famoso Palacio Internacional de la Paz, cuyo interior acoge el Tribunal Internacional de Justicia, el principal órgano judicial de las Naciones Unidas. Por ello, debido a su relevancia histórica, bien merecen una visita la sala Ridderzaal, o Salón de los Caballeros, el Senado o el Congreso del Parlamento holandés.

Vida en la calle. En el centro histórico de la ciudad nos encontramos con la zona de Het Plein y de Grote Markt, la más animada de La Haya, llena de vida y gente joven cualquier día de la semana. En las calles de Denneweg y de Frederikstraat se pueden encontrar tiendas de las mejores marcas, y restaurantes con terracitas, como el emblemático ‘t Goude Hooft, perfecto para disfrutar de una buena cerveza. Pero si uno se pierde por sus callejuelas, también encontrará preciosas tiendas de decoración, coquetos cafés, originales galerías de arte, y románticos restaurantes donde saborear de primera mano el ambiente que transmite esta ciudad holandesa. Además, la céntrica calle de Noordeinde, y los alrededores del Palacio de la Reina, están repletos de salas de exposiciones y tiendas de arte y antigüedades. También destaca el barrio de Hofkwartier, con sus pequeñas callejuelas, abarrotadas de tiendas, boutiques, barberías, restaurantes, bares, anticuarios, estudios de interiorismo, y establecimientos muy pintorescos.

La Haya sobresale también por tener una extensa y variada oferta cultural: más de 30 museos, algunos de ellos de fama internacional, que albergan óleos tan famosos como La joven de la perla (de Vermeer), Lección de anatomía (de Rembrant), o Victory Boogie Woogie (de Mondriaan). Así, las opciones imprescindibles son la Real Pinacoteca Mauritshuis y el Gemeentemuseum, los dos museos más grandes de La Haya.

Alta alcurnia. La Haya es la ciudad donde residen los miembros de la familia real holandesa, con la reina Beatriz a la cabeza. El centro histórico posee algunos de los edificios reales más bonitos de la ciudad, como el Palacio Noordeinde, donde la reina tiene su despacho oficial, o los Establos Reales, donde se guardan los caballos y las carrozas de la reina. Ambas edificaciones están rodeadas por los Jardines del Palacio, un oasis en medio de la ciudad, perfecto para descansar o para recorrer en bicicleta. Porque no hay que olvidar que La Haya, como muchas ciudades holandesas, tiene múltiples trazados para moverse pedaleando, una buena manera de disfrutar de esta bonita ciudad y descubrir rincones y parques que, de otra forma, se podrían pasar por alto, como la preciosa avenida Lange Voorhout, una de las más bonitas de La Haya, completamente arbolada, en la que se encuentran muchos edificios gubernamentales, como la Embajada de España.

Texto Carlos Vidal

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