EN TAN SÓLO 706 kilómetros cuadrados, La Palma alberga innumerables atractivos gracias a la gran diversidad paisajística de su orografía. Pocos lugares en el mundo pueden alardear de tantos y bellos parajes: densos bosques de laurisilva, extensos pinares, especies vegetales únicas, cimas insólitas, el Roque de los Muchachos –de 2.426 metros–, cráteres volcánicos, mares de lava con rincones aún calientes en el sur, la singular Caldera de Taburiente, y agua, mucha agua. La Palma es la única isla canaria con arroyos. Pero, sin duda, la reconocida hospitalidad de sus gentes es el principal motivo de orgullo de La Palma. Inteligente y culto, el pueblo se vanagloria de sus ricas tradiciones y costumbres, acuñadas durante varios siglos de historia. La singularidad de la naturaleza de la isla obliga a proteger los espacios naturales más significativos. La Palma cuenta con 19 espacios protegidos que encierran una gran diversidad biológica, paisajística, geológica y cultural. PUNTOS DE INTERÉS El Parque Nacional de la Caldera de Taburiente (El Paso) es una de las visitas obligadas por su alto valor científico y su impresionante formación geológica. El bosque de los Tilos, cerca de Los Sauces, declarado reserva de la biosfera por la Unesco, sorprende al visitante por su deslumbrante naturaleza. Los volcanes de San Antonio y Teneguía (Fuencaliente) ofrecen un contraste espectacular, mientras que en La Tosca (Barlovento) y en Buracas (Garafía) se pueden admirar grupos del legendario drago. Para los amantes del mar, La Palma dispone de playas de fina arena volcánica como las de Puerto Naos y Charco Verde (Los Llanos de Aridane), Los Cancajos (Breña Baja), Echentive y La Zamora (Fuencaliente) y Nogales (Puntallana). También son muy frecuentadas las piscinas naturales de Charco Azul (San Andrés y Los Sauces) y La Fajana (Barlovento). Además de la vivienda tradicional canaria, La Palma ofrece una interesante muestra de arquitectura civil, religiosa y militar. Algunas de las iglesias de la isla conservan el valioso legado artístico compuesto por la colección de tallas y pinturas flamencas procedentes de los Países Bajos en los siglos XVI y XVII. La seda, los puros hechos a mano, los bordados, la cestería y la cerámica dan fe de la artesanía que se practica en La Palma. Las fiestas populares y religiosas, el folclore tradicional, la lucha canaria y las romerías se reparten en el calendario durante todo el año. La típica cocina canaria y las especialidades de la isla –quesos, repostería y los vinos de Mazo y Fuencaliente– suponen un aliciente muy valorado por los visitantes de la isla. TURISMO RURAL En los últimos años, la actividad turística se ha convertido en un importante motor económico de La Palma, que ha diseñado un modelo de producción y desarrollo muy diversificado. El turismo rural capta a una gran cantidad de visitantes. Practicar el senderismo es uno de los principales atractivos turísticos de la isla canaria. La Palma es un destino ideal para disfrutar de la naturaleza, ya que dispone de numerosos caminos y senderos para descubrir, a pie o en coche, los lugares de mayor interés y belleza paisajística. Las rutas, debidamente señalizadas, conectan con zonas recreativas y miradores. Algunos de los circuitos a pie conducen hasta una playa natural que invita irremediablemente al baño. La diversidad y espectacularidad de los itinerarios permite al senderista dividir la ruta en varias etapas, moldeándola a su gusto. Precisamente, esa diversidad paisajística ofrece la posibilidad de pasar de una altura de 2.400 metros a pasear por la orilla del mar, y de pisar terrenos volcánicos a penetrar en bosques de densa vegetación tras una excursión de apenas tres horas. Entre las numerosas rutas que se pueden realizar en La Palma destacan la que transcurre por el Centro y Sur, la que discurre por el Norte y la que visita el Roque de los Muchachos. Son caminos reñidos con la monotonía que hacen del senderismo una aventura apasionante.