La rioja huele a vino, sabe a vino, ama el vino.

Luce orgullosa la etiqueta que la acredita como tierra de viñedos ilustres. Ni puede ni quiere disimular su condición de referente enólogico internacional. ¿Para qué? El vino da nombre a La Rioja. Es un icono de la cultura riojana y como tal es uno de los principales atractivos turísticos de la comunidad. Degustar un rioja no es sólo un placer para los sentidos; es una experiencia única, casi mística. Por algo los monasterios riojanos han contribuido a enriquecer esta tradición.

Pero La Rioja no sólo vive por y para el vino. También es un extraordinario puzle de culturas. Aquí se encontraron las primeras palabras escritas en castellano y euskera. Concretamente en San Millán de la Cogolla, cuyos monasterios de Suso y Yuso son patrimonio de la humanidad.

En la Sonsierra riojana, en el noreste de la comunidad, abundan los pueblos con castillos e iglesias de raíz medieval, de una gran riqueza monumental. San Vicente de la Sonsierra, Ábalos, Briones, Peciña, Haro –cuna de las bodegas más afamadas de La Rioja–, son algunos de ellos. Las sierras del suroeste, guardianas de los viñedos del valle, también ofrecen múltiples atractivos: las calles porticadas, las casas de piedra y madera y las mansiones hidalgas de Ezcaray; el románico más antiguo de San Cristóbal, en Canales de la Sierra; y el paisaje del monasterio de Valvanera, en Anguiano.

La comarca de Logroño, generosa en monumentos, muestra la huella jacobea del Camino de Santiago. El recorrido –65 kilómetros– atraviesa la capital, Logroño, Navarrete, Nájera, Azofra, Santo Domingo de la Calzada y Grañón. Cerca de Nájera se encuentra el monumento más antiguo de La Rioja, Santa María de los Arcos de Tricio, mausoleo romano transformado en basílica en el siglo V.

MUSEO AL AIRE LIBRE

La diversidad paisajística y monumental se puede apreciar en cualquier rincón de la comunidad riojana. Los valles altos de los ríos Iregua y Leza albergan monumentos naturales, como el Parque de Esculturas Lomas de Oro, situado en Sierra Cebollera. Se trata de un museo al aire libre que reúne una original colección de figuras hechas con materiales naturales.

El territorio destaca por el número de monasterios y monumentos

Los municipios de Calahorra, Arnedo y Alfaro, al sur de la comunidad, respiran aires romanos y árabes, con rincones mudéjares, arcos cerrando barrios y una vistosa combinación de mampostería y ladrillo.

Calahorra es, sin duda, un tesoro romano. Prueba de ello son sus impresionantes cloacas y su museo arqueológico. En Arnedo destacan las huellas del medievo con sus cuevas-eremitorios, las iglesias gótico-renacentistas y las casas-palacio barrocas. Alfaro, por su parte, conserva vestigios de la época romana y paleocristiana, con abundantes detalles mudéjares. La colegiata de San Miguel es la casa preferida de numerosas cigüeñas.

La gran riqueza cultural y arquitectónica de La Rioja prosigue en la ciudad celtíbera de Contrebia Leukade, en Inestrillas; en los sinuosos barrios árabes de Cervera del Río Alhama; en los castillos medievales de Enciso y Cornago; en el Palacio del Marqués de Casa Torre, de estilo barroco, en Igea…

TEXTO ALBERTO LARRIBA