CUNA DEL CASTELLANO,

tierra de re- yes, peregrinos y leyendas, bastión de la reconquista, foco de espiritualidad, ver- gel ubérrimo y madre de vinos incompa- rables, La Rioja ofrece ahora un viaje en el tiempo que tiene como epicentro uno de los monasterios más importantes de la edad media: el de Santa María La Real, cuyas piedras empezaron a elevar- se hacia el cielo hace casi mil años en el entonces reino de Nájera. En estos momentos, la gran exposición La Rioja, tierra abierta –que este año pre- senta su segunda edición con el lema Ná- jera, legado medieval–, invita a viajar a unos parajes que, por sí mismos, encie- rran un atractivo infinito en cualquier mo- mento del año. La exposición aporta una mirada contemporánea a una herencia histórica, realiza una interpretación actual de la Civitas Dei e invita a realizar un re- corrido a través de la iglesia, el claustro alto y el claustro bajo del monasterio, con todas las maravillas que atesoran. La muestra,organizada por el Gobier- no de La Rioja y la Fundación Caja Rioja, constituye el primer gran evento cultural que sobre la edad media se realiza en el siglo XXI. Su principal objetivo es introdu- cir a los visitantes en la vida de un gran monasterio medieval. La construcción de Santa María La Real coronó las brillantes campañas béli- cas de García Sánchez II, rey de Pam- plona, Álava y Nájera. A partir de su fun- dación, el monasterio sobresale por la magnitud de los recuerdos históricos que atesora y por las bellezas artísticas que custodia, lo que incluye la sobriedad ro- mánica, la elevación gótica, la elegancia renacentista y el desbordante barroco.

Santa María La RealCivitas Dei ESPIRITUALIDAD, INFLUENCIA Y BELLEZA. A lo largo de sus casi mil años de historia, el monasterio de Santa María La Real ha evolucionado con la fuerza de su espiritualidad, su enorme influencia política y la belleza del trabajo de los mejores artesanos. La muestra que ahora se presenta expone el cenobio como Civitas Dei, según el concepto creado por San Agustín.

CENTRO DE CULTO

Creado y conservado a través de los si- glos como un espacio para la espirituali- dad, Santa María La Real es heredera de la obra iniciada por los vecinos monaste- rios de Yuso y Suso y lugar de reposo de numerosos reyes, madres de reyes e in- fantes. El monasterio es también centro de culto mariano, como lo demuestra la imagen que le da nombre y que, según cuenta la tradición, fue encontrada por el rey García en una cueva, la llamada Vir- gen de la Rosa, y una amplia selección de imágenes procedentes de distintas loca- lidades riojanas que ahora es posible con- templar en el cenobio.

Oficina de Turismo de Nájera · www.lariojaturismo.com
TEXTO ENRIQUE ROS