Texto/Fotos. @AlvaroLaforet

Uno de los destinos más populares en Europa es la República Checa. Este país presume de tener algunas de las ciudades medievales más hermosas del planeta.

Dependiendo del número de días que se tenga previsto estar, la propuesta turística es doble. Por una parte, si buscas arquitectura moderna, historia y diversión, la ciudad checa es Praga. Si por el contrario, te apasionan los paisajes campestres y disfrutas paseando por ciudades medievales, la mejor opción es Cesky Krumlov, una de las villas mejor conservadas del mundo.

No obstante, si dispones de cuatro días, aprovecha y visita las dos ciudades, dedicando un día y medio a la ciudad medieval de Bohemia.

Cesky Krumlov

Esta pequeña ciudad ubicada en la región de Bohemia forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1992. En la Edad Media, fue una ciudad muy importante por el comercio, pero en el siglo XVIII fue dejando de tener esa influencia. Gracias a ello, la ciudad no se desarrolló arquitectónicamente como otras poblaciones, con lo que se mantuvo como en la era medieval.

La mejor opción para llegar hasta esta pequeña localidad es desde Praga. Al ser una ciudad pequeña, con dos días ya se puede conocer la antigua capital de la región de la rosa de cinco pétalos de los Rosenberg, una de las familias nobles más poderosas de la zona antes de sucederles la Dinastía de los Austrias.

Toda la ciudad es sí misma es un auténtico espectáculo. Un paseo por sus calles empedradas son un preludio de los majestuosos edificios que componen la ciudad. El castillo de Cesky Krumlov es el segundo más grande de la república checa. En su interior se construyó la iglesia de San Vito que data del siglo XV y un jardín rococó de gran belleza.

En el interior de esta fortaleza, se haya una de las joyas más preciadas de la ciudad, el Teatro del Castillo. Este teatro fue construido entre 1680 y 1682 por el príncipe Johann Christian I von Eggenberg. Su maquinaria escénica fue renovada en el siglo XVIII y ha quedado intacta hasta la actualidad. Solo usa tres veces al año debido a su antigüedad.

Primavera y verano son buenas épocas para visitar la ciudad. Las calles están repletas de flores que visten Cesky Krumlov. Una de las propuestas que dan un toque más romántico a la estancia, es embarcar en una de las típicas barcazas y contemplar las maravillosas casas multicolor de la rivera.

La gastronomía de la zona de Bohemia es muy variada. Principalmente la base en la carne como el cerdo, el pollo y pavo siempre acompañado con patatas o ensaladas de la zona. No te olvides de probar los “dumplings”, rebanadas de trozos de pan, patata y harina.

Praga

Praga es una de las ciudades más románticas de Europa por sus calles, sus castillos e iglesias, pero en ella puedes descubrir mucho más…

Comienza con un buen desayuno en el original Café B Braun en la calle Sokolovská. Aquí encontrarás las mejores quiche y croissants de la ciudad.  Los desayunos checos son abundantes y podrás tener energía suficiente para andar y no perderte nada.

La casco antiguo se debe visitar caminando. Praga tiene una parte moderna que no es tan turística pero no por ello deja de tener su encanto. En la isla de Kampa, justamente debajo del Puente de Carlos, en la parte del barrio de Malá Strana. Aquí encontrarás numerosos museos y galerías de arte. Esta ciudad se ha posicionado como una de las más artísticas de Centro-Europa. Los pintores decoran las calles empedradas y lo jóvenes músicos le dan sonido a la vieja ciudad medieval.

No dejes de visitar el muro de John Lennon, donde tanto turistas como oriundos escriben mensajes de paz en este muro. Es uno de los rincones más característicos de la ciudad moderna. Aun estando alejado del centro histórico, la Casa Danzante es una de las joyas que tiene esta ciudad. Es el pilar de la arquitectura moderna de Praga.

No te vayas de Karlín sin visitar la nueva “city” de Praga, presidida por cuatro espectaculares edificios de diseño. En “Main Point” sube al primer piso y tómate un café en su acogedor bar, y después goza con el colorido y la precisión arquitectónica de un espectacular trío con nombre de ríos: “Nilo”, “Danubio” y “Amazonas”.

Para los que buscan una Praga más clásica, imprescindible visitar el Castillo de Praga y la Plaza de la Ciudad Vieja. Aunque parezca muy turístico es interesante ver el espectáculo del reloj astronómico donde los doce apóstoles aparecen cada hora. Para ver las vistas panorámicas de la Praga, no hay mejor lugar que hacerlo desde la torre gótica del siglo XIV.

Después de una larga jornada, puedes encontrar una gran variedad de restaurantes donde tienen una amplia carta con platos tradicionales checos. Los precios son asequibles a todos los públicos.

Para los más sivaritas, Praga está viviendo un auténtico despertar gastronómico, y uno de los protagonistas de esa revolución culinaria es el restaurante Field, el tercero de la capital checa en hacerse con la preciada estrella Michelin. Aunque su diseño es algo espartano, o más bien minimalista, ese sentimiento es algo buscado. Y es que lo que se pretende con ello es que la atención de los comensales se centre en su paladar, degustando la espectacular mezcla de texturas, sabores y olores, y su maridaje con caldos de altura. ¡Un auténtico descubrimiento!

Más información https://www.czechtourism.com/

Cómo llegar. Desde España puedes viajar en vuelo directo a Praga con SmartWings (desde 13 ciudades españolas incluyendo Barcelona). La aerolínea también vuela de forma directa entre varias ciudades españolas y  Ostrava, Brno, Varsovia y Katowice. A través de Praga la compañía conecta con cuarenta destinos en toda Europa y fuera de ésta (incluyendo destinos como Dubái).

SmartWings ofrece tarifas competitivas e incluye en sus billetes 15kg de equipaje facturado, 5kg de equipaje en cabina y refrigerios a bordo.

Mail de reservas: smartwings@discoverspain.net

Telf.: 93 217 85 76