LEEDS ES UNA DE LAS CIUDADES del condado de Yorkshire más dinámicas y cosmopolitas del norte de Inglaterra. Basta darse una vuelta por sus calles para comprobarlo. Tendencias artísticas, vanguardias y estilos arquitectónicos se alzan por doquier. De hecho, dos de los artistas británicos más importantes del siglo XX han nacido en estas tierras: el irreverente David Hockney y el reconocido escultor Henry Moore. Dos titanes del arte contemporáneo que este año se disputan protagonismo. Las piezas ondulantes de Moore estuvieron expuestas el pasado octubre en Caixaforum; los retratos de Hockney se pueden ver, hasta el 21 de enero, en la National Portrait Gallery de Londres.

ARTE Y GUILLOTINAS
Hockney, considerado el playboy del pop art británico de los años 60, siempre ha disfrutado del éxito profesional, al contrario de lo ocurrido en su vida personal, a menudo turbulenta. Arte abstracto y personalista, temática homosexual, naturalismo, cubismo picassiano y collages fotográficos son algunos de los estilos explorados en diferentes fases de su carrera (www.hockneypictures.com). Ya de pequeño solía escandalizar a su maestro de catequesis haciendo dibujos de Jesucristo en una estricta congregación metodista, donde no creían en las imágenes. Quizá por este motivo, el artista haya declarado en alguna ocasión que “las creencias son como guillotinas, tan pesadas y a la vez tan ligeras”. Aunque Hockney se estableció hace años en California, sus pinturas están repartidas por todo el mundo. Sin embargo, el artista nunca ha perdido su vinculación con Leeds. De hecho, gran parte de su obra se expone de forma permanente en Saltaire, en el conjunto de Salts Mill, que englosa galería de arte, tiendas y restaurantes. El edificio tiene interés por sí mismo: es una antigua fábrica que batió récords en el siglo XIX por ser el mayor complejo industrial de su época. Saltaire, situado a unos 10 minutos en tren del centro de la ciudad, bien merece una visita. Se trata de un pueblo victoriano planificado en 1853 por Sir Titus Salt a orillas del río Aire, en el canal que va de Leeds a Liverpool, para que los obreros de su fábrica tuvieran viviendas dignas. Además, dotó al pueblo de agua corriente, baños públicos, un hospital, biblioteca e incluso un gimnasio. En 2001, la Unesco declaró Saltaire Patrimonio de la Humanidad, ya que se conserva prácticamente intacto desde la época de Mr. Salt. Si a sus casi 70 años Hockney aún tiene fama de enfant terrible, otro vecino ilustre de Leeds tuvo en vida mucho más apoyo por parte del establishment. Aunque empezó flirteando con el arte abstracto, Henry Moore (1898-1986) se hizo enormemente famoso por su peculiar estilo de escultura modernista, sobre todo representado en sus figuras reclinadas de influencia maya y tolteca. Otras de sus fuentes de inspiración es el mundo natural: animales, formas ondulantes que recuerdan los paisajes de Yorkshire y grupos familiares que le dieron fama internacional. En 1977, el escultor estableció una fundación que lleva su nombre con el objetivo de promover el estudio del arte y preservar su obra. Gracias a esta iniciativa, en pleno corazón de Leeds, se encuentra el Henry Moore Institute, que posee una interesante colección de más de 700 obras, colocadas en sus propias salas o en la cercana Leeds City Art Gallery. Los alumnos del instituto ofrecen visitas guiadas gratuitas, si se reserva con tiempo, en la web www.henry-moore-fdn.co.uk. El centro, galardonado con un premio RIBA de arquitectura, acoge a lo largo del año diversas exposiciones y seminarios.