¿QUIÉN DIJO GRIS? Las cumbres borrascosas del noreste de Inglaterra se han desdibujado en la cima de la vanguardia. Si las hermanas Brönte levantaran la cabeza hoy, ¡se irían de marcha! La cultura del clubbing, las compras y las propuestas artísticas caracterizan la movida del noreste. La naturaleza abraza sin pudores la arquitectura de autor. Sobre los edificios victorianos y georgianos sopla cierto aire de diseño barcelonés. Una avalancha de nuevos restaurantes, salas de conciertos, bares y flamantes clubs nocturnos perfilan una atmósfera muy especial, que atrae cada vez a más turistas. Leeds recibe 11 millones de visitantes al año: está considerada como el Londres del norte de Inglaterra. En los últimos años se ha descubierto como la más viva, cosmopolita y divertida del Reino Unido. O al menos así lo creen 82.000 lectores de la prestigiosa revista Condé Nast Traveller, que recientemente la han votado como su “ciudad favorita” en Gran Bretaña. Tras ella quedaron, ni más ni menos, que Londres, Glasgow y Edimburgo. Por su parte, Newscastle Gateshead, la patria de los geordies (como se conoce a sus habitantes) es uno de los pocos lugares de Gran Bretaña que ejemplifican mejor el renacimiento de una ciudad. La industria pesada, que daba antiguamente un carácter gris e impersonal a la ciudad, ya es historia.

EL ÁNGEL DEL NORTE

Dicen que sorprende, incluso, al turista más viajado. Newcastle Gateshead, fruto de la unión de ambas localidades, se ha convertido en el destino preferido por los propios británicos para pasar puentes y fines de semana. La energía positiva se siente por todas partes gracias a la nueva vida de la ciudad y la infinidad de apuestas artísticas, como el Baltic, uno de los espacios de arte contemporáneo más grandes de Europa, situado a la orilla del río Tyne. Por la noche, famosos pinchadiscos tocan en los clubs del centro. Allí está el Shindig, considerado el mejor club underground del Reino Unido. El centro histórico, con edificios georgianos, se combina con el nuevo sky line de la ciudad: destaca el Millennium Bridge, que se abre y se cierra para que los barcos pasen, el centro cultural The Sage Gateshead, diseñado por Norman Foster, y El Ángel del Norte, una escultura del artista Antony Gormley, símbolo del noreste del país, que recibe 90.000 visitantes diarios y ha sido nominada como la octava maravilla del país. En Leeds, la cultura se respira por cada uno de sus rincones: ópera, ballet, teatro, festivales, exposiciones, y cómo no, fútbol. Los edificios victorianos, bien conservados son un motivo de orgullo para la ciudad. La puerta de Yorkshire es una ciudad joven, universitaria, cosmopolita –conviven más de 70 nacionalidades–, y muy nocturna: sólo en el centro hay cerca de 100 bares, 25 clubs nocturnos y 75 restaurantes. No sólo de hamburguesas y chips se alimentan los ingleses. ¡Aquí hay cocina creativa! Anthony’s es el Bulli de Yorkshire, un restaurante de moda abierto por un alumno aventajado de Ferran Adrià. Otra de las apuestas es el Room, que ofrece un menú de diseño para reponer fuerzas tras una mañana de agitadas compras por las fabulosas tiendas del elegante barrio Victoria. Durante el día, el visitante puede convertirse en victoriano en el Thackray Medical Museum, profundizar en las formas a través de la escultura del Instituto Henry Moore, conocer la vida monacal que llevaban los monjes de la abadía de Kirkstall o tomar una clase de interiorismo en la residencia aristocrática Harewood House. Las noches de Leeds congregan a estudiantes y lugareños. Todo noctámbulo que se precie tiene a su alcance una completa guía de entretenimiento en www.northnights.co.uk. Siempre hay un sitio cool donde celebrar la desbordante alegría del noreste. ¿Quién dijo que los ingleses eran aburridos?