EL NORTE de Francia esconde un pequeño secreto al que da nombre una hermosa flor. La romántica ciudad de Lille bien merece plantearse una escapada para descubrirla. Y es que su privilegiada situación, a solo una hora de París, 30 minutos de Bruselas, y una hora y media de Londres, la convierten en el destino ideal para aquellos que quieran disfrutar de un largo fin de semana.

Lille cuenta con un precioso centro histórico, el Vieux-Lille, la parte más antigua de la ciudad, lleno de viejas calles peatonales y emblemáticos establecimientos como Le Furet du Nord, el Hotel Belle Vue o el Café Leffe.  Asimismo, su Grand Place, repleta de bellas fachadas diciochescas, es el epicentro de la vida de la ciudad y el lugar donde convergen todos sus barrios. Por ello es perfecta para comenzar un agradable paseo por sus calles y descubrir algunos de los edificios más bellos de esta ciudad francesa. Así, mientras se disfruta de un agradable paseo, el visitante puede contemplar preciosas construcciones de los siglos XVII y XVIII, como la Vieja Bolsa, la Torre del Reloj de Oro, el Palais Rihour, la Ópera, la Cámara de Comercio o el antiguo Hospice Comtesse, este último del siglo XIII.

Lille es una ciudad muy rica cultural y arquitectónicamente y está, además, repleta de jóvenes que estudian en sus universidades y facultades. Es por ello que disfruta de una vida nocturna muy animada, siendo muy fácil ver las terrazas de los bares y los restaurantes repletos de estudiantes disfrutando de refrescantes cervezas. Por otro lado, no hay que dejar pasar por alto su excelente gastronomía, así que no se puede perder la oportunidad de degustar el popular waterzoï de pescado o carne, sus increíbles quesos, o su famoso dulce de crema, el lion d’or.

Merece la pena disponer de un poco de tiempo para conocer algunos de sus increíbles museos, como la Academia de Bellas Artes o el original museo de artes decorativas, La Piscine, una antigua piscina pública y casa de baños art-déco, convertida ahora en un maravilloso y sorprendente museo que no dejará indiferente al visitante. Pero si realmente se quiere descubrir un Lille único y fantástico, lo ideal es planificar una escapada entre los meses de octubre y diciembre, para disfrutar de una de las manifestaciones culturales y artísticas más sorprendentes de toda Europa, Lille 3000, con exposiciones, espectáculos e instalaciones.

Más Información:

www.lilletourism.com

Texto: Carlos Vidal