SE HA HABLADO muchas veces de los principales atractivos turísticos de la ciudad del Támesis, desde los más clásicos, como el palacio de Kensington, la Torre de Londres o el popular cambio de guardia, hasta el mercado de Notthing Hill o el más alternativo Candem, pasando por el London Eye, el Soho o la pujante zona bohemia de Shoreditch, en el barrio de Hackney. Sin embargo, la parte urbana a menudo más ignorada permite descubrir al público otra ciudad. Si el visitante se acerca a la tantas veces denostada zona este de Londres, encontrará uno de los lugares más inclasificables de la capital: el barrio de Tower Hamlets. En él abundan espacios tan singulares y atractivos como The Wapping Project (www.thewappingproject.com), restaurante situado en el interior de una antigua central eléctrica abandonada que ha sido revitalizada manteniendo intacta la maquinaria y los detalles del edificio original. Entre sus muros se realizan todo tipo de representaciones artísticas –desde actuaciones musicales hasta exposiciones plásticas– ensalzadas por la particular mezcla de estilos de un espacio sin reparos para combinar un ambiente industrial con decenas de velas blancas. Por cierto, entre sus propuestas culinarias –al fin y al cabo se trata de un restaurante– destaca un cordero excelente. Si uno es de los que cree que no se puede visitar una ciudad sin pisar un museo, el VAM (Victoria & Albert Museum) resulta una opción de lo más recomendable, en especial el último viernes de cada mes (www.vam.ac.uk). Una vez vista su magnifica colección, el Hedonists’ Club, en la zona de South Kensington, representa un auténtico refugio para empezar bien el fin de semana a base de música en directo, amenas sesiones de pinchadiscos y actividades variadas. CAMBIO DE ‘LOOK’ EXPRÉS La imagen juega un papel vital tanto en el conjunto de la ciudad, auténtica fábrica y radar de tendencias, como en la indumentaria de los propios londinenses. Las calles de la capital son ya de por sí una inmensa pasarela non stop por la que desfilan todos los looks imaginables: desde góticos, emos, newravers y metaleros hasta popies, hip hoperos, punks o pijos con estilo. El enésimo invento de la capital británica en este ámbito lleva por nombre Blow Dry Bar o, lo que es lo mismo, bares peluquería. En ellos, los clientes, como si de una taberna o pub se tratara, deben elegir alguno de los cortes de pelo o peinados que aparecen detallados en un amplio menú. Las sesiones son de un máximo de 30 minutos y no requieren cita previa. Se pueden encontrar Blow Dry Bars en Fenwicks y en la New Bond Street, aunque el más nuevo es el de Daniel Hersheson, en el centro comercial Topshop de Oxford Street. Para más información se puede consultar la página web www.hershesonsblowdrybar.com. En la misma calle Oxford y una vez comido, bebido y tuneado para la ocasión, el visitante con ganas de bailar y de presumir que está a la última no puede dejar pasar la ocasión de despeinarse en Victory (www.clubvictory.com), la nueva sensación clubber de la ciudad. Propiedad de Youcef Aden, antiguamente uno de los mejores diseñadores de decorados de Hollywood, la discoteca es como un gran decorado a tamaño real: una calle con sus comercios, bares y restaurantes, cada uno circunscrito a una época. Detrás de cada puerta se esconde una sala privada donde disfrutar de un buen cóctel y charlar tranquilamente.

BAILE DE LÁGRIMAS

Y para el final del viaje, ¿qué mejor que recrearse en la tristeza por tener que abandonar esta magnífica ciudad que visitar el Feeling Gloomy Club, algo así como El club para sentirse triste? En él, el visitante podrá recrearse en la desazón y melancolía propia del viajero fatigado y con pocas ganas de volver a la rutina diaria a partir de una cuidada y lacrimógena selección de himnos pesimistas, baladas y medios tiempos de los grandes clásicos del pop británico, desde David Bowie y The Smiths hasta The Cure, Soft Cell, Pulp o James. Para desahogarse a gusto. Más información en www.feelingglommy.com.