VISITAR LA CAPITAL

británica pue- de resultar agotador. Si uno no pla- nifica bien el viaje o quiere abarcar demasiado acabará probablemente desesperado ante la grandeza de una ciudad con múltiples caras; desde la histórica, con grandes monumentos y museos, hasta una oferta comer- cial, gastronómica y de ocio sin pa- rangón. A pesar de las variables, hay algunos puntos de visita obligada. A los habituales Big Ben, la abadía de Westminster, la noria gigante Lon- don Eye –la más grande del mundo–, la torre de Londres o el espectacular Tower Bridge, a menudo acompa- ñado de un paseo en barco por el Tá- mesis, se deben sumar algunos de los mejores museos de Europa. Es el caso del Tate Modern, antigua cen- tral eléctrica reconvertida en galería de arte contemporáneo, con piezas de Matisse, Lichtenstein, Pollock o Warhol, entre otros. Su éxito ha des- plazado en popularidad al no menos importante British Museum y sus enormes galerías dedicadas al arte egipcio, griego o romano. De carác- ter más alternativo, resulta igualmente apropiado pasarse por el Barbican, centro multidisciplinar que acoge des- de muestras de arte y fotografía, co- mo la reciente y exitosa exposición sobre los 30 años del movimiento punk, hasta obras de teatro, concier- tos y espectáculos de danza. La web www.newexhibitions.com contiene información actualizada de las múlti- ples galerías de la ciudad.

MERCADOS CON HISTORIA

 Hablando de punk, el mítico merca- do de Camden y sus inmediaciones ofrecen un colorista mosaico de bo- tas, corsés, camisetas serigrafiadas, bisutería y todos los complementos imaginables. Sumergiéndose en sus galerías, el visitante encontrará des- de catedrales de la moda gótica, ska- ter y new rave –con prendas fluores- centes incluidas–, hasta antigüedades y un amplísimo surtido de comida rá- pida –pizzerías, creperías, cocina asiática– a precios muy asequibles. Otros mercados populares son el de Portobello, en Notting Hill; el de la Covent Garden Piazza, donde la ar- tesanía convive con establecimien- tos de marcas clásicas como Fred Perry o la mítica tienda de vinilos Rough Trade; o el creciente Spital- fields, en la revalorizada zona de Hox- ton y Shoreditch, actual epicentro de la vanguardia y la bohemia londinen- ses. Allí conviven los últimos esca- parates de arte y moda vintage y los mejores restaurantes vietnamitas de la ciudad.

 Otra opción es encargar unos deliciosos noodles para llevar y tumbarse en el césped de la tranquila Hoxton Square, una alternativa a la inmensidad verde de Hyde Park. Aunque si se prefiere el bullicio siempre queda la concurrida Oxford Street, Piccadilly Circus y sus carte- les de neón, o la acogedora Carnaby Street y su espíritu de los sesenta. La noche ofrece otras tantas ofertas, desde los bares de copas del Soho hasta el indie After School o los tem- plos de la electrónica Plastic y Koko. Este último ofrece también concier- tos en vivo, como el más alternativo Underworld o el céntrico Earl’s Court.

www.visitbritain.es

 

TEXTO DAVID SABATÉ