El Languedoc-Rosellón –desde el departamento de los Pirineos Orientales al Lozère, del Hérault al Aude pasando por el Gard– es la región de Francia con más monumentos y lugares declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. En concreto son seis: Carcasona, el Canal du Midi, el puente del Gard, el Camino de Santiago, las fortalezas de Vauban y los Causses y las Cevenas. A lo que aún hay que sumar sus pueblos con encanto, su gastronomía, su naturaleza y sus 220 kilómetros de playas.

Carcasona: Museo al aire libre de pasado guerrero. 

La ciudad medieval de Carcasona tiene la capacidad mágica de trasladar al visitante siglos atrás. Un auténtico museo al aire libre, protegido por 3 kilómetros de murallas y 52 torres, que recuerda a cada paso su pasado guerrero. Y es que la historia de esta localidad está fuertemente marcada por la lucha, seguramente debido a su situación estratégica, que encandiló a romanos, visigodos, sarracenos y cruzados.

El visitante revivirá el ambiente medieval callejeando, pero no debe olvidarse de visitar la basílica Saint-Nazare y admirar sus vidrieras, entre ellas la del Árbol de Jessé. Destaca además el Castillo Condal fundado por la dinastía Trencavel en 1150.

Canal Du Midi: Una apacible ruta que navega entre dos mares.

Fue creado por motivos comerciales y económicos en el siglo XVII, con el objetivo de abrir una ruta navegable interior que conectara el Atlántico con el Mediterráneo. Por eso se bautizó como el Canal de los Dos Mares. Siglos después, se ha convertido en una ruta de vacaciones apacible y silenciosa, con 241 kilómetros que se extienden protegidos por la sombra de los plataneros, convertidos en una suerte de paraíso para los gabarristas que viven durante el año en el agua, los turistas que alquilan embarcaciones en verano o los visitantes que recorren sus orillas a pie o en bicicleta. Ahora se le conoce como el Canal du Midi e ingresó en la lista de la Unesco en 1996.

Camino de Santiago: Paisajes llenos de grandeza y soledad.

De las cuatro vías históricas que conducen hasta las reliquias del apóstol Santiago, dos pasan por el Languedoc-Rosellón, mostrando una gran fuerza y belleza.

La Vía Podiensis, que lleva de Puy-en-Velay a Roncesvalles durante 1.530 kilómetros, es la más antigua de las rutas que llevan a Compostela, ya que fue inaugurada en el 951. Atraviesa paisajes inmensos que despiertan el sentimiento de soledad. Por su parte, la Vía Tolosana, o de Arles, era tomada por los peregrinos de Europa Central. La primera etapa en Languedoc-Rosellón es el abacial de Saint-Gilles, una joya del arte románico, y luego continúa por Montpellier y el famoso puente del Diablo.

Puente del Gard: Obra maestra de la ingeniería romana.

Construido alrededor del año 50, el puente del Gard es la pieza central de un acueducto de 50 kilómetros que abastecía a Nimes, enlazando con las fuentes de Eure. Un símbolo majestuoso de ingeniería que tenía como objetivo dotar a la ciudad de nuevas posibilidades para crear fuentes y termas e incrementar así su prestigio en el imperio romano. La joya del conjunto sigue siendo este puente de 64 arcos repartidos en tres niveles que se elevan a 48,77 metros por encima del río de 490 metros de largo. Esto es lo que convierte al puente del Gard en el acueducto más alto del mundo romano. Eso sí, en realidad, esta sublime obra solo funcionó en plenitud unos 140 años.

Fortalezas de Vauban: Pueblos fortificados a prueba de invasores.

El marqués de Vauban, tal como sabrán todos los lectores de Victus de Albert Sánchez Piñol, fue un genio de la ingeniería militar, capaz de diseñar fortalezas inexpugnables para los invasores. Un par de pruebas de ello se encuentran en el Conflent, en la Cerdanya francesa. En Vilafranca de Conflent, Vauban construyó nuevas murallas por orden de Luis XIV, así como el Fuerte Liberia, que domina la ciudad desde lo alto, si bien está unida a ella por un paso subterráneo. También destaca Mont-Louis, construida en 1679 a 1.600 metros de altitud. Tanto Vilafranca como Mont-Louis son Patrimonio Mundial y forman parte de los 14 emplazamientos catalogados como Fuertes Vauban.

Causses y Cevenas: Una alianza entre el hombre y la naturaleza.

Nacidos de la alianza del hombre y de la naturaleza, las Causses y las Cevenas transmiten la permanencia de un paisaje preservado, representativo de la montaña mediterránea y de la tradición agropastoral. El territorio que cubre es de 3.000 km2 repartidos en cuatro departamentos de los cuales tres son del Languedoc-Rosellón: Lozère, Hérault y Gard. En ellos se extienden los paisajes propios de los valles de las Cevenas, en el que se alinean en la pendiente sus terrazas sembradas de castaños, viñas y moreras. También las Causses, inmensas llanuras calcáreas repletas de formaciones rocosas, con paisajes como las gargantas del Tarn o el circo de Navacelles.

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