Por @AlvaroLaforet  | Texto/Fotos

Aveyron es uno de los 84 departamentos franceses creados en 1790. Se encuentra en la antigua zona de Occitania y es una de las regiones que más leyendas populares se han generado a lo largo de la historia. Este territorio está bañado por frondosos bosques y pueblecitos medievales que conforman un precioso paisaje romántico y apacible.

Los occitanos son gente agradable, hospitalarios y con un gran arraigo a su tierra. La región de Aveyron ha sabido fusionar sus tradiciones artesanales, artísticas y gastronómicas más ancestrales con la exquisitez de la era moderna.

Viaducto de Millau de Norman Foster @Alvalro Laforet

De sur a norte.

Las carreteras comarcales son todo un espectáculo de colores. Una de las primeras paradas obligatorias debería ser el imponente viaducto de Millau que atraviesa el río Tarn. Diseñado por el célebre arquitecto inglés Norman Foster, se ha convertido en lugar de peregrinaje para los amantes de la arquitectura moderna. Con 2.460 metros de largo y 343 metros de altura, el puente se sostiene por siete pilas de hormigón. Está situado entre Causse du Larzac y el Causse Rouge.

A 30 minutos del viaducto, se encuentra Roquefort-sur-Soulzon, uno de los pueblos más conocidos del planeta por sus quesos. Esta pequeña población está situada al pie de la cornisa calcárea de Combalou, atravesada por fallas naturales que permitieron desde el siglo XVII la rehabilitación de las cuevas donde se elaboran los quesos producidos exclusivamente con leche de ovejas de raza Lacaune, originarias de esta región.

Roquefort Société ©Alvaro Laforet

La empresa productora es Roquefort Société y está situada en el interior de las cuevas. En diez plantas bajo tierra, los quesos reposan en estanterías de roble a una temperatura constante entre 8ºC a 10ºC durante todo el año. Este microsistema origina una flora microscópica que consigue que estos quesos sean tan peculiares tanto de forma como en sabor.

Siguiendo el camino al norte, se encuentra Rodez, la capital del Rouergue. Ciudad de callejuelas y de hermosos jardines públicos. En el casco viejo se alza la imponente catedral gótica de Notre-Dame que fue construida de gres rosa.

Cerca de Rodez existe uno de los pueblecitos más hermosos de Francia. Belcastel, había casi desaparecido del mapa, ya que a principios del siglo XX, sólo se podía acceder a través de caminos llenos de dificultades. En lo alto de la montaña, todavía por aquel entonces se podía apreciar las ruinas del castillo construido a finales del siglo X.

Pueblo de Belcastel ©Alvaro Laforet

Este castillo fue pasando por diferentes familias nobles hasta que fue destruido. Un hombre, Fernand Pouillon, al descubrir Belcastel se enamoró del pueblo. En 1973, este arquitecto francés decidió restaurarlo y fijar su residencia. La reconstrucción se realizó según los patrones originales, convirtiéndose en un castillo-museo. Vale la pena dedicar un par de  horas visitando el foso, su puente levadizo, el torreón o la sala de los caballeros, donde cada rincón tiene un hito histórico muy interesante.

Gastronomía.

Belcastel se fue repoblando gracias al turismo y es una parada obligada para los “gastronomistas”. La restauradora Nicole Fagegaltier, junto a su marido y hermana, decidieron abrir el restaurante Vieux Pont. La originalidad de sus creaciones culinarias le han llevado a mantener una Estrella Michellin durante 26 años.

Pierre, un pastor de la zona del norte, comenta que en Aveyron hay tantas estrellas en el cielo como en la tierra. Hay un gran número de restaurantes con Estrellas Michellin en esta zona. En el restaurante de Mangeoire de Millau se puede degustar el famoso Aligot que es un puré de patata que mezclado con el Laguiole, un queso tradicional de la zona y leche de vaca de Aubrac, crean una textura y un sabor único.

Flores de la huerta de Michel Bras @Alvaro Laforet

En un lugar perdido en lo alto de una colina de Aubrac deslumbra el restaurante “Le Suquet” de Michel Bras, que hasta ahora ha mantenido las tres Estrellas Michelin y un reconocimiento internacional sin precedentes. Bras ha conseguido crear una cocina inspirada en la gastronomía local con una explosión de sabores que creó junto a su esposa Ginette y actualmente dirige su hijo.

Espacios únicos.

En Aveyron, no sólo tiene grandes restauradores sino impresionantes hoteles de ensueño. Este es el caso de Castel d’Alzac, un castillo del siglo XV, ubicado en el pueblo de Saint-Jean-d’Alcapiès que está dentro del entorno del parque natural de Grands Causses, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Curiosamente este hotel se rehabilitó con fondos públicos por parte del ayuntamiento y privados. Se creyó que era la mejor forma de revitalizar la región apostando por el turismo sostenible.

Fachada Le Château de Labro ©Alvaro Laforet

Ya sea a caballo, en carruaje o en coche, existe un camino real que lleva a un hermoso palacio. Le Château de Labro es uno de los castillos  más hermosos de la zona que se ha convertido en un hotel de gran lujo. Las cinco estrellas se quedan cortas ya que es un espacio especialmente cuidado hasta el último detalle y ha podido mantener su estructura original. Sus jardines, las habitaciones, el viñedo y el entorno donde está ubicado demuestra que el romanticismo sigue vivo en Aveyron.

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