La isla portuguesa y su entorno privilegiado

Isla de Madeiro

Ancladas a Mitad del Atlántico, las islas de Madeira emergen como barcos a la deriva. Nacieron hace 19 millones de años de las profundidades de la tierra cuando los volcanes estallaban furiosos formando continentes, islas y diseñando la orografía de la Tierra. Soportaron el tiempo, glaciaciones y el ladrillo y hoy siguen inmaculadas y tan bellas como antaño.

Vista de Madeira
Cuatro islas conforman el archipiélago portugués. Madeira es grande, abrupta, verde y hermosa como un edén. Porto Santo es pequeña,  plana,  intensa y mágica; el resto, las Desertas y las Salvajes, son islotes donde anidan aves y se solazan tranquilas las focas monje sabiendo que su paz y su existencia están protegidas desde que sus islas fueron declaradas reserva natural. Hoy son muchos los europeos que deciden fijar allí su residencia huyendo de los inviernos gélidos de sus países porque a diferencia de las islas del Mediterráneo, que han sucumbido bajo el hormigón, las islas de Madeira se mantienen, de momento, bastante intactas, tal vez por lo abrupto del terreno o porque muchos de sus espacios verdes han sido declarados parques, reservas y hasta Patrimonio de la Humanidad.

Si existe el paraíso bien podría estar en Madeira: temperaturas agradables todo el año, una vegetación exhuberante, una tierra generosa,  gente amable y a menos de dos horas de vuelo desde Lisboa. Fue morada, muchos años atrás, de ilustres personalidades como Cristóbal Colón, quien contrajo matrimonio con la hija de uno de los descubridores de las islas y según cuentan allí planificó su periplo al Nuevo Mundo, Napoleón hizo un alto en su camino al exilio, la emperatriz Sissi, Ernest Hemingway y el mismísimo Winston Churchill.

Naturaleza Brutal

Acantilados Madeira
Los acantilados rodean Madeira como una muralla dejando libre solo algunas zonas donde se abren pequeñas playas y pueblos pesqueras, pero la belleza de la isla está en su interior, donde predomina una naturaleza brutal definida por encrespadas montañas culminadas por picos como el Areeiro y el Pico Ruivo que con sus 1.862 metros está considerado el más alto de la isla.

Se puede subir hasta ellos por senderos abiertos entre barrancos, todo un reto para una gran recompensa porque la panorámica que se contempla es excepcional sobre todo en días despejados cuando las nubes se sitúan como anillos por debajo de los picos. La otra joya son sus tupidos bosques tan antiguos como la propia isla. La naturaleza fue generosa con Madeira que junto con las islas Canarias, Cabo Verde y las Azores forman la Macronesia con un ecosistema único en el mundo que se remonta a la era terciaria donde destacan los bosques subtropicales de la urisilva, únicos supervivientes de la glaciación y que fueron declarados Patrimonio Mundial por la Unesco en 1999.

Son lugares ideales para hacer senderismo siguiendo las veredas de las levadas, acequias que recorren más de 2.200 kilómetros distribuyendo el agua a toda la isla. Por el camino se puede contemplar toda la belleza de estos bosques donde predominan varias especies del árbol del laurel, tilos, cedros y brezos y entre medias, dando el toque de color, una gran variedad de orquídeas, flores del paraíso y sobre todo hortensias de suaves tonos azules.

Ribeiro

En Ribeiro Frío el sendero conduce hasta los Balcoes, un mirador al borde de un precipicio desde el que se contempla la cordillera, los valles de Faja da Nogueira y de la Ribeira da Metade dominados por la Penha d’Aguia y es que debió de ser una gran sorpresa para los navegantes portugueses Tristao Vaz Teixero, Joao Gonçalves y Bartolomeu Perestrelo allá por el año 1419 cuando en busca de las costas de Guinea arribaron a unas islas vírgenes sin vestigios de seres humanos pero con tamaña vegetación que la bautizaron como la isla de la madera, sobre todo por los siete años que tardaron en talar y quemar una superficie para fundar primero Machico y después Funchal, que se convertiría años más tarde en la capital de la isla.

Funchal
Funchal, fundada en 1421 al borde del mar, repta por la ladera de las montañas hasta perderse en el acantilado de Cabo Girao que con sus 580 metros de altura está considerado el más alto de Europa. Funchal es una ciudad señorial, elegante y acogedora de casas blancas y tejados rojos donde sobresalen torres y campanarios. En la Plaça do Municipio se encuentra laIglesia de San Juan Evangelista del siglo XVII en cuyo interior se puede contemplar una talla dorada de gran valor y el Palacio de la Municipalidad con un patio interior revestido de los típicos azulejos portugueses.

La Catedral, que data de 1512, es una mezcla de estilos hispano-árabes donde destaca su portal gótico. En el Museo Quinta das Cruzesse exhiben piezas arqueológicas, pinturas, azulejos y sobre todo una colección de muebles portugueses de los siglos XVI al XIX. También destaca el Fuerte de Santiago, situado en la zona vieja de la ciudad que fue construido en el siglo XVI para repelerlos ataques piratas y que hoy se ha convertido en el Museo de Arte Moderno.

Datos de Madeira, Portugal

  • Región Autónoma de Madeira
  • Capital: Funchal.
  • Superficie: 741 km2.
  • Población: 250.000 habitantes.
  • Moneda: Euro.
  • Idioma: Portugués.

Para más información:  www.madeiraislands.travel