BAJO LA ATENTA MIRADA

 de miles de asistentes, el primer ministro mala- yo, Abdulla Badawi, apareció el pasado 31 de agosto en la plaza de la Merdeka e hizo su discurso. 50 años antes y en el mismo lugar, Abdul Rahaman procla- mó la independencia del país, tras más de un siglo de colonización británica. Grandes y pequeños salieron a las ca- lles, inundaron las principales avenidas y celebraron con una gran fiesta el 50 aniversario de la independencia de su país. En Kuala Lumpur, la capital cos- mopolita, efectivos del ejército, la poli- cía y las fuerzas aéreas ofrecieron un espectacular desfile. Tampoco faltaron los fuegos artificiales ni la exhibición de numerosos espectáculos en Putrajaya, considerada la capital administrativa. Y no es para menos. Tras su independencia del Reino Unido, Malasia cambió por dentro y por fuera. Atrás que- dó gran parte de la pobreza que durante años había asolado el país, la analfa- betización y la economía basada en el caucho y el aceite de palma. Aunque aún existen colonias rurales y formas de vida indígena, la libertad le abrió las puertas a la tecnología, las comunica- ciones, la industria y los rascacielos. En la actualidad, Malasia combina el latir de un país moderno con las huellas de un pasado en constante evolución.

CON AIRES RENOVADOS

 Es necesario desdoblar el mapa del mundo para entender la geografía de este país del sureste asiático. Malasia se compone de dos zonas separadas por el Mar de la China meridional: Ma- lasia peninsular, custodiada al norte por Tailandia y al sur por Singapur; y Mala- sia oriental, en la zona norte de la isla de Borneo. El atractivo de pertenecer a uno de los países más bellos del trópico hace que Malasia reciba visitantes durante todo el año. Los encantos se reparten a lo largo y ancho de toda su geografía: población multiétnica, paisajes selváti- cos, playas paradisíacas y grandes ciu- dades con rasgos orientales. Kuala Lumpur es el reflejo del gran cambio que ha experimentado Mala- sia a lo largo de los años. Este rincón selvático ha pasado de ser el centro de los buscadores de estaño a una metró- poli conocida por sus Torres Petronas, dos enormes rascacielos que, hasta ha- ce poco, eran considerados los edificios más altos del mundo. Pero su vorágine modernizadora y cosmopolita contras- ta con los vestigios que aún guarda del pasado. Basta con pasear por sus gran- des avenidas o sus callejuelas para ver alguna grieta en la acera o un bache en la calzada.

Precisamente por eso, Kua- la Lumpur es una ciudad fascinante: su gastronomía es un manjar para todos los paladares, el ambiente nocturno ofrece un amplio abanico de posibili- dades y la ciudad sorprende al visitan- te a cada paso. Con todo, la ciudad aún conserva construcciones de la época colonial y barrios con carácter, conocidos en to- do el mundo: Chinatown, Little India y Kampung Baru, puntos centrales de las comunidades china, india y malaya. Para visitar Kuala Lumpur se nece- sita agudizar la vista y un buen calzado, porque la ciudad no ofrece muy buenas garantías para los peatones. Más allá del clima húmedo y las grietas del sue- lo, es importante estar avisado sobre las carreteras de seis carriles y los pasos elevados que seccionan la ciudad. Aun así, recorrer a pie cada rincón es más recomendable que utilizar el transporte público. Además, fuera de los recorridos más populares, Kuala Lumpur es, si cabe, aún mejor: templos chinos, san- tuarios hindús, vida en las calles, olor a incienso y centros culturales repartidos por toda la ciudad.

 TODO UN PARAÍSO

 Viajar a Malasia es también viajar a uno de los paisajes más espectaculares del planeta. Con los ojos cerrados y mucha imaginación, todos hemos estado al- guna vez en Langkawi, un conjunto de 99 islas al norte del país, muy próximo a Tailandia. Este archipiélago es lo más parecido a un paraíso: arena blanca y fina, aguas calmadas y cristalinas, altas temperaturas durante todo el año, de- portes acuáticos, viajes en velero y des- canso. Mucho descanso. Los habitantes de Langkawi siempre cuentan historias, cuentos y leyendas de piratas, ogros, luchas y águilas gi- gantes como la que da la bienvenida en la Dataran Lang (plaza del Águila) cuan- do se sobrevuela la isla. De colores ma- rrones y rojizos, la gran estatua se ob- serva desde el cielo y se ha convertido en el símbolo de este conjunto de islas maravillosas. Cuando cae el sol, el águi- la iluminada resulta aún más majestuo- sa. Situada muy próxima al puerto, y de grandes dimensiones, saluda a los visi- tantes que por mar o por aire llegan has- ta Kuah, la isla más popular de todo el archipiélago. El paisaje de Langkawi está salpica- do de lujosos hoteles y zonas para el ocio y la relajación. Adaptados y escon- didos entre la naturaleza de la isla, los modernos hoteles ofrecen también se- siones de belleza, masajes y gastrono- mía típica de gran calidad.

RECETAS VARIADAS

 En Malasia están acostumbrados a co- cinar con especias, pero sus recetas son muy variadas: nasi lemak (comida pi- cante a base de arroz), sup Ekor (sopa de rabo de toro) o sago melaka (un pos- tre a base de sago con azúcar). Además, en las islas Langkawi exis- ten numerosos centros comerciales, excelentes carreteras, infini- tas opciones para el ocio y hasta un aeropuerto interna- LAS PLAYAS El archipiélago de Langkawi forma uno de los paisajes más bellos del planeta cional que atrae cada vez a un mayor número de turistas hasta la zona. Aun así, este destino idílico no está masifi- cado y el paisaje conserva el aire puro de la naturaleza más plena.

www.turismomalasia.com.es

TEXTOS OFÍA MARTÍN 

CÓMO LLEGAR

 Llegar hasta este paraíso es muy sen- cillo porque desde Kuala Lumpur salen numerosos aviones hasta la isla. Por su parte, los turistas más jóvenes suelen tomar un autobús desde la capital has- ta Kuala Kedah o Kuala Perlis. Desde allí, es necesario coger un transborda- dor hasta Kuah. De este modo, el viaje resulta más económico y también muy largo, ya que dura más de ocho horas, pero merece la pena.