UBICADA A 25 KILÓMETROS de Bruselas, Malinas es la ciudad más silenciosa de Flandes. Un silencio roto, muy a menudo, por las 49 campanas de sus dos famosos carillones ubicados en la imponente torre de 97 metros de altura –se calcula que en el origen alcanzaba 1,67 metros– de la catedral de San Romualdo. Por culpa de ellos, el escritor Víctor Hugo pasó toda una noche sin dormir y, en su vigilia, aprovechó para escribir un poema sobre las campanas de la ciudad que dejó grabado en la habitación del hotel: Ecrit sur la vitre d’une fenêtre flamande / J´aime le carillon dans tes cités antiques… Malinas es particularmente famosa por su escuela de carillón en el Hof van Busleyden, y muchos concertistas de carillón del mundo entero han aprendido en ella los secretos del difícil oficio. Pero la ciudad bañada por el Dyle también debe su fama internacional a los tapices y a su curioso Museo del Juguete. Y guarda huellas españolas. La estatua de Margarita de Austria, tía del emperador Carlos I de España y V de Alemania, es la única figura femenina erigida en una plaza mayor belga. Y es que, con ella, Malinas fue capital de los Países Bajos. Los edificios históricos que rodean a esta Margarita de mármol reflejan el pasado esplendoroso que vivió la ciudad en el siglo XVI. El edificio más imponente es el ayuntamiento, situado en el antiguo Salón de los Tejidos; muy cerca está la catedral de San Romualdo. En el interior, el visitante encontrará una serie de imágenes sobre la vida y los milagros del monje irlandés que, según la tradición, evangelizó la ciudad en el siglo VIII. En el centro histórico, aún quedan algunas viejas casas de madera y el antiguo beaterio, refugio de viudas, y convertido hoy en un barrio cuyas casas son muy codiciadas. También son de interés la iglesia de San Pedro y San Pablo y la de San Juan, que alberga admirables cuadros de Rubens.

TAPICES Y JUGUETES
En esta calmada ciudad de apenas 80.000 habitantes merece la pena visitar también la Real Fábrica de Tapices De Wit, donde continúa la tradición artesana que llenó los palacios reales de la casa de Austria con los mejores ejemplos de la manufactura flamenca. Hoy en día, el taller hace honor a la tradición tejiendo nuevos tapices y restaurando los más antiguos. Por su parte, el Museo del Juguete, con una colección permanente y exposiciones temporales, y el parque zoológico de Planckendael, uno de los seis únicos establecimientos europeos que poseen koalas, son otros de los atractivos de Malinas. El parque posee 40.000 hectáreas y se puede llegar a él en barco: cuenta con numerosos mamíferos, aves de todo tipo y una isla de chimpancés. Aunque en verano hay animaciones en el centro histórico, si se busca más movimiento, hay que visitar la ciudad en septiembre, cuando tiene lugar el desfile de carrozas de flores y verduras, y el Maanrockfestival, un festival de música moderna y rock con artistas belgas e internacionales. No marchar sin probar la Carolus, la típica cerveza malinesa.