Definir una isla como Mallorca no es tarea fácil. Ni mucho menos. Son tantos sus atractivos turísticos que se necesitarían varias páginas para no dejarnos ni uno. Vaya por delante una batería de información: 554 kilómetros cuadrados de costa, 27 playas con banderas azules, 41 puertos deportivos con inmejorables instalaciones y servicios, 16 campos de golf, un parque marino, un acuario, cuatro parques acuáticos, un sinfín de grutas, las cuevas del Drac, 55 mercados semanales de antigua tradición y ambiente popular, 57 museos, 11 salas de teatro. Basta, basta. Con un patrimonio cultural, artístico, folclórico y gastronómico, difícil de igualar, Mallorca es la reina del Mediterráneo, una isla con duende, mucho duende. Lejos del ritmo agitado de las capitales europeas, Mallorca es la vecina más próxima de todas las urbes del viejo continente. Con una superficie de 3.640 kilómetros cuadrados y más de 676.000 habitantes, Mallorca es la mayor de las islas Baleares. Sus atractivos turísticos gozan de prestigio y renombre internacional. NATURALEZA Y OCIO Al llegar a la isla, los sentidos son los primeros en recibir el agradable impacto de la luz y del color del cielo. El aire cálido y el paisaje son sensaciones para exaltar la imaginación del visitante y su vitalidad. La modernidad, la energía y las ganas de progreso son rasgos identificativos de este punto de encuentro de culturas y civilizaciones, que se engalana aún más con la llegada del buen tiempo. Mallorca ha sido durante siglos el refugio elegido por infinidad de artistas, que siempre han ensalzado su particular dicotomía: ofrece, por un lado, la soledad que requiere la elaboración de la obra de arte y vive, por otro, inmersa en la vida cultural contemporánea. En Palma se acumulan los centros de arte, por no hablar de la artesanía del vidrio soplado, las perlas de Manacor conocidas en el mundo entero, los licores de hierbas, herencia de las decenas de monasterios que mantenían actividad en Mallorca, tejidos artesanales únicos, tapicería, alfarería… Los magníficos hoteles y sus profesionales caracterizan el capítulo más importante de la economía mallorquina: la industria del ocio. Las posibilidades de diversión y relax son inmensas, sobre todo para los amantes de la naturaleza. El 40% de la isla son espacios protegidos, como los parques naturales de S’Albufera, Sa Dragonera y Mondragó, en Santanyí. ATRACTIVAS EXCURSIONES Ningún recorrido por Mallorca quedaría completo sin la Serra de Tramuntana, el espacio mitificado por artistas, filántropos y bohemios de todas las latitudes del planeta, desde Chopin hasta Robert Grave, pasando por uno de sus mayores benefactores: el archiduque Luis Salvador de Austria. Más allá de la costa, el interior también presenta un encanto singular. Y en toda la isla se pueden degustar las sopas mallorquinas, el tumbet, el trempó, las cocas con verduras, el arròs brut, el conejo con cebolla, los salmonetes fritos, la lechona asada y otros platos típicos. Las cuevas del Drac y Artà, los restos romanos de Pollentia en Alcúdia, la playa de Formentor, la Cartuja de Valldemosa, el puerto de Cala Figuera y los paseos a pie por el campo son ideales para excursiones y escapadas. Y para los más atrevidos, quedan los deportes acuáticos, el auto-safari y otras lindezas que copan la corona de una isla llena de vida.