VIAJAR EN YATE; tomar el sol en alta mar; disfrutar de la brisa marina y de las suaves olas practicando deportes marinos o buceando entre peces y arrecifes de coral; gozar de la calma y de las aguas cristalinas de recónditas calas y bahías desiertas; cenar a la tenue y cálida luz del atardecer… Todo ello es posible en la República de Malta, un país isleño situado al sur de Italia y al norte de Libia, en pleno corazón del Mediterráneo.

LARGOS VERANOS
El archipiélago, formado por tres islas –Malta, Gozo y Comino– y con más de 400.000 habitantes, puede presumir de tener un clima agradable, con largas horas de sol (doce en verano) y unas aguas cálidas y transparentes que alcanzan los 23º C en los meses estivales, que suponen prácticamente la mitad del año. Asimismo, sus bahías y su contorno abrupto salpicado de pequeñas calas rocosas y playas salvajes hacen de estas islas un paraíso para los amantes del mar, el sol y las actividades marítimas y al aire libre. En este sentido, las islas ofrecen las máximas facilidades para la navegación, adaptándola a todos los gustos, necesidades y bolsillos. En Malta existen escuelas que ofrecen cursos para navegantes, ya sean primerizos, iniciados o veteranos, a solas o en familia. De la misma forma, las numerosas compañías de alquiler ofertan desde botes y yates hasta antiguos barcos con aparejos, ya sea por unas horas o para varios días, para aprender o simplemente disfrutar, con la ayuda de tripulación o sin ella, dependiendo de la experiencia de los marinos. Y es que solo en barco se puede acceder a los parajes más bellos y coloristas de la costa maltesa, con sus puertos naturales y sus bahías escarpadas. En esta línea destaca la extraordinaria panorámica de los acantilados de Dingli, en la costa oeste del país; o la impresionante It-Tieqe, conocida por los turistas como la ventana azul, un arco de roca atravesado por aguas de un intenso azul en la costa occidental de Gozo. Igualmente imprescindible resulta contemplar desde alta mar el mágico color de Malta, y especialmente de la isla de Comino y su majestuosa laguna azul, una ensenada protegida de relucientes aguas marinas sobre arena blanca.

DEPORTES ACUÁTICOS
Para completar el viaje, nada mejor que amarrar por un rato el barco para deleitarse con otra de las grandes atracciones de Malta: los deportes acuáticos. Las aguas tranquilas y los vientos procedentes de África convierten la isla en un escenario propicio para el esquí acuático o la tablavela; además, en las propias playas y hoteles hay puntos de alquiler de equipos y se ofrece instrucción para inexpertos. Asimismo, los surfistas tienen su paraíso particular en las playas del norte (Bahía Mellieha, Bahar ic-Gaghac y Bahía San Pablo) y los amantes de la navegación a vela pueden disfrutar de un completísimo programa de competiciones entre abril y noviembre. En el calendario, dos citas destacadas: la carrera Malta-Siracusa y la Rolex Middle Sea Race, previstas este año para el 16 de julio y 22 de octubre respectivamente.