UN YATE, SOL EN ALTA MAR, aguas azules, olas suaves, recóndi- tas calas, bahías desiertas, cenas al atardecer… Suena bien, ¿verdad? En el corazón del Mediterráneo se en- cuentra Malta, que junto a Gozo y Comino forman un trío de islas de cli- ma agradable, playas salvajes, calas rocosas, ensenadas y bahías de in- dudable atractivo para disfrutar del mar, el sol y el aire libre en un entor- no idílico. Navegar a bordo de una embar- cación no sólo es una sugerente op- ción, sino que representa una alter- nativa perfecta para pasar unas vaca- ciones diferentes. Convertirse en ma- rinero está al alcance de todos. El ar- chipiélago maltés está repleto de es- cuelas que ofrecen cursos para na- vegantes –ya sean inexpertos, inicia- dos, veteranos, solitarios o en fami- lia– y abundan las compañías de al- quiler que ofertan desde botes y ya- tes hasta barcos antiguos con apa- rejos, por unas horas o para varios días, con o sin tripulación. A unas cuantas millas de la costa, Malta brinda al navegante unas vis- tas inolvidables: acantilados, arreci- fes, puertos naturales y bahías es- carpadas dibujan un paisaje para en- marcar. Sólo desde el barco es posi- ble contemplar la extraordinaria pa- norámica de los acantilados de Din- gli, en la costa oeste de Malta; la ven- tana azul, un arco natural de roca atravesado por las intensas aguas azules en la costa occidental de Go- zo; la incomparable Laguna Azul de Comino, una ensenada protegida de relucientes aguamarinas sobre arena blanca; y numerosos rincones natu- rales de aguas cristalinas y solitarias. La propuesta turística del archipié- lago maltés se completa con el her- moso espectáculo de las marinas –embarcaciones y yates alineados–, y la práctica de deportes acuáticos (esquí acuático, jet ski, windsurf, bu- ceo, esnórquel, navegación a vela, entre otras especialidades).

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NOCHES DE FIESTA

Cuando el sol se pone, la vida se transforma en Malta. El bullicio noc- turno toma las calles de las principa- les ciudades costeras de la isla. Los espíritus inquietos tienen una cita en el área de Paceville y St. Julian, al nor- te de Malta. Otros puntos de gran animación son la vecina St. George y, más al noroeste, St. Paul y Bugib- ba. Restaurantes, cervecerías, clubs, bares y discotecas garantizan la di- versión. La cerveza maltesa –Farson y Cisk– y el tamakari, licor elaborado en la isla a base de hierbas y esen- cia de naranja, dan sabor a la noche. Pero no todo es marcha y desen- freno. Las tranquilas cenas al aire li- bre con vistas al Mediterráneo en al- guna de las marinas que pueblan la costa maltesa y los paseos nocturnos colmarán los deseos de los corazo- nes más sosegados.

TEXTO ALBERTO LARRIBA